El camino recorrido. El camino no elegido.

Dos caminos se bifurcaban en un bosque amarillo,
Y apenado por no poder tomar los dos
Siendo un viajero solo, largo tiempo estuve de pie
Mirando uno de ellos tan lejos como pude,
Hasta donde se perdía en la espesura;

Entonces tomé el otro, imparcialmente,
Y habiendo tenido quizás la elección acertada,
Pues era tupido y requería uso;
Aunque en cuanto a lo que vi allí
Hubiera elegido cualquiera de los dos.

Y ambos esa mañana yacían igualmente,
¡Oh, había guardado aquel primero para otro día!
Aun sabiendo el modo en que las cosas siguen adelante,
Dudé si debía haber regresado sobre mis pasos.

Debo estar diciendo esto con un suspiro
De aquí a la eternidad:
Dos caminos se bifurcaban en un bosque y yo,
Yo tomé el menos transitado,
Y eso hizo toda la diferencia.

“Robert Frost — El camino no elegido”


Es irónico pensar en el camino que no elegimos. Por algún motivo tenemos la tendencia de pensar que todo aquello malo que nos ha pasado es porque nos equivocamos a la hora de elegir. En cambio aquellas cosas que logramos superar, las damos como normal, “el esfuerzo tiene su recompensa”.

Triste. Me cuesta pensar que las malas decisiones son fruto de la casualidad y que podrían haber sido buenas simplemente por cuestión de azar, en cambio las buenas son fruto de nuestro esfuerzo y sacrificio.

No se vosotros, pero yo muchas veces me paro a pensar, no el camino que no había elegido sino en el que he recorrido. ¿Por qué estudie informática? ¿Por qué no me mude de ciudad para estudiar?¿Por qué jugaba a videojuegos en vez de salir?¿Por qué prefería una buena tarde leyendo un libro a tomar una cerveza?¿Por qué en los momentos de soledad, buscaba consuelo en el silencio en vez de en el mundo? Y a cada pregunta “y sí…”, una vez, dos, tres, cuatro…

Soy una persona que no se arrepiente de las decisiones tomadas, pero pienso en lo que ha sido y valoro si fue la opción correcta. No existe una respuesta perfecta y una verdad absoluta, pues al fin y al cabo respuestas habrá como seres humanos en el mundo, todas distintas. Veo a otras personas y trato de vivir en ellos lo que yo no viví en mi, para tratar de comprender aquello que no fue. No porque me equivocará, sino porque creo que quiero saber lo que pudo y no fue.

Y ese es mi pecado, en que he llegado un momento que a veces no creo ser capaz de elegir “el camino no elegido” sino que estoy tanto tiempo mirando hacia atrás, que yendo de espaldas, escojo una de las bifurcaciones que se presentan en la vida sin darme cuenta, y sin poder ver siquiera hasta donde se pierde la espesura que se presenta delante del camino.