Un abrazo egoísta

Estoy en el avión, terminé de ver Antes del Amanecer. La peli es hermosa, el avión es hermoso. No se cómo hacer para volver a mi vida occidental perfecta y bella sin sentir culpa ni pensar en la miseria.

Creo que eso es el hueco que siento: culpa.

Y me vendrían tan bien unos abrazos reparadores..

Ya se que no pueden sanar Kalva, ni Mumbai. Ni la humanidad, ni el bebé de seis meses durmiendo en el piso al lado de su hermanito de tres años. Ni los hombres con los pies doblados arrastrándose. Ni la niña ciega condenada a estar sentada en la bajada de las cuevas pidiendo monedas para siempre. Ni los nenitos que cagan en el basural al lado de los chanchos. Ni los padres que se bañan con agua de pozo en la vía pública. Ni las mujeres que son casadas con alguien que no quieren. Ni los nenes que no tienen aulas ni útiles para estudiar ni a los maestros que les pagan una miseria. Tampoco pueden sanar a toda la gente que viaja apretada y colgada en un tren, ni a todos los conductores de autos que pasan horas atascados en el trafico. Ni a todos los vendedores ambulantes que transportan de un lugar a otro toda la carga de lo que venden en sus cabezas y con los pies descalzos. Ni a todas la gente que duerme en un rincón que encuentra sobre una manta y acompañada de ratas.

Quiero un abrazo egoísta. Muy egoísta, Que me repare. Que me salve. Que junte los pedazos de mi alma rota repartidos entre tanta miserable humanidad.

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