35. El tiempo perdido

Normalmente tratamos de buscarle un lado bueno a las cosas, o al menos yo, cosas como “No perdí el tiempo por que aprendí esto o lo otro” normalmente es para justificar la perdida de tiempo con alguna persona / actividad (?) intentando algo, o que sé yo.

Pero hay otro lado en dónde es poco productivo ese tiempo, poco productivo, como estar en el celular deslizando tu dedo para ver las actualizaciones de tus redes sociales y te sumerges en ese ‹‹mundo››, y a consecuencia de ello pierdes ciertos momentos que pudieras aprovechar o disfrutar con las personas que te rodean. Si usted se considera así lea sobre el phubbing.

En mi caso, mi tiempo es muy importante, como cualquier persona o eso considero (¿a quién no le importaría perder su tiempo en nada?), y perder mi tiempo me desespera, me estresa y me pone de malas. Así que esto ocurre todos los días. Pierdo 4 horas diarias en el transporte público, 2 horas por la mañana y 2 horas por la tarde, en plena hora godín, haciendo cuentas pierdo 20 horas en el metro a la semana, 80 horas al mes y así… sumará un aproximado de 1000 horas perdidas al año, esto sería un aproximado de 40 días al año, en el metro.

Sorprendente y desesperante, lo sé y aunque gracias a la lentitud del metro conocí al amor de mi vida, amor con el que me voy a casar, la verdad es que cada día el servicio esta peor. Y lamentablemente para algunos, o muchos de nosotros no nos queda otra alternativa más que acostumbrarse a ello. Tratar de hacer un poco más ameno el camino con música, podcast, o leyendo libros, estos son mi fuente de distracción durante el camino, para tratar de sentir que por lo menos le saco algo de provecho a ese tiempo perdido, dónde la gente se vuelve más intolerante y un poco más estresada de lo que normalmente viven.


Esta es la trigésima quinta entrega del ejercicio anti-poético propuesto por Javier Molinero.

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