“Aprenda a dibujar y gane dinero”. Pablo Flores, caricaturista CDMX

Por Karen Vázquez.

Chapultepec, Ciudad de México. Pisar Chapultepec es obligado para cualquier visitante de la Ciudad de México, ya que es uno de los lugares con mayor historia y tradición. Las personas acompañadas de su familia suelen pasarla muy bien y quedarse con un buen recuerdo, sobre todo si deciden llevarse la típica caricatura hecha por personas que realizan el oficio desde hace varios años.

Pablo Flores, lleva más de 45 años trabajando en este lugar como caricaturista. Después de ser despedido de su empleo; no sabía a qué se dedicaría, así que en los anuncios del periódico vio uno en particular que decía “Aprenda a dibujar y gane dinero”. Y así fue como se incursionó en el mundo de la caricatura.

Foto por Karen Vázquez.

Pablo quiso dedicarse a ser retratista o pintor, pero la gente siempre le dijo que lo que hacía era muy bueno y que mejor se dedicará a dibujar caricaturas. Con el paso de los años, la práctica ha generado que Pablo perfeccione su técnica y que sus caricaturas sean mejores. Su labor es realizada con las modestas y sencillas herramientas: lápices de carbón, navaja para sacar punta, cuartos de cartulina, y un fijador para el cabello.

El señor Flores no lleva un registro sobre las caricaturas que ha realizado a través de estos 45 años de experiencia, por lo tanto, no recuerda cuántas obras ha hecho en todo este tiempo. “No llevo registro de las caricaturas que he hecho, ni siquiera las firmo y pues si no lo he hecho en 46 años, menos ahora, solo se quedan en mi memoria”, señaló.

Sin embargo, hace mención sobre las ganancias que tiene cuando hay mucho trabajo. Él produce cerca de 20 caricaturas en un buen día, estas tienen un costo de 50 pesos por persona y trabaja tres veces a la semana. El tiempo que le toma hacer un dibujo es de 5 a 10 minutos. Es un oficio que no me ha dejado morir de hambre, me dedico al 100 por ciento a esto y me gusta.

Foto por Karen Vázquez.

Además de ser caricaturista en Chapultepec, Pablo en algún momento se dedicó a dar clases, pero sus alumnos no eran comprometidos y después de un tiempo ya no iban así que mejor decidió ya no enseñar. Nunca ha participado en concursos de caricatura puesto que desconfía del jurado, “Me imagino que donde quiera, si tienen buena amistad ya tienen el primer lugar, aunque seas buen dibujaste o no”, dijo.

La herencia que le deja a sus hijos es el gusto por la caricatura, dos de ellos incluso ya han estado como invitados en canales de televisión para dar a conocer su trabajo, “una de las bases principales es enamorarse de lo que quieran ser, si no les gusta mejor ni intentarlo”, mencionó Pablo.

Foto por Karen Vázquez.

Después de 45 años de trabajo, el señor Flores ha aprendido a valorar la técnica de otros, a los que saben trabajar y a los que no, él asegura seguir buscando día a día la manera de darle vida a sus caricaturas ya que piensa que, aunque es conocido el trabajo mucha gente no lo valora como debería ser.

Foto por Karen Vázquez.

Vídeo de la entrevista.

Realizado por Karen Vázquez.