¿Quién puede definir si una persona es “mala” o “buena”? La definición de estas palabras es demasiado relativa. Muchas personas se guían por religión, preferencias sexuales, gustos, lugar de procedencia, familia, amigos y muchas más cosas para decidir si alguien es bueno o malo.
La realidad es que nadie tiene derecho de juzgar a otra persona, todos en este mundo tienen total derecho sobre sus vidas, que hacer y que no. Cada uno está en el derecho de exigirse más a sí mismo, pero no se puede pretender cambiar a las personas por una manera propia de pensar. A muchas de estas personas se les olvida algo tan simple como que la libertad de cada uno empieza donde termina la del otro. Que mientras alguien no dañe a otro ser vivo en cualquier aspecto, no está haciendo nada malo. Que si se vive, hay que hacerlo intensamente, haciendo lo que cada uno quiera.
