Necesito el dolor

Hay momentos difíciles en la vida que son inevitables. La vida es una carrera que exige resistencia; Pablo en Hebreos 12:1 nos aconseja que corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, pero eso es lo que nos cuesta, la paciencia; nos cuesta saber y aprender a esperar en los momentos duros que nos agobian constantemente. El 99% de nosotros nunca está satisfecho con lo que hace, piensa, y dice; no está satisfecho por la vida que lleva, a decir verdad, no pienso que lo estemos algún día a su totalidad, ya que el ser humano quiere más, quiere ir más allá, pero no quiere aprender a ser paciente.

Ahora, porqué les digo esto; es increíble cuando conocemos a una persona que es paciente en medio de las tribulaciones, una persona que a pesar de todo lo que puede estar atravesando sigue confiando y teniendo fe en las cosas que aún no logra ver de una manera física, pero por fe las confiesa y es feliz creyendo que en su momento van suceder, y en lugar de quejarse y molestarse con la vida, decide seguir soñando a pesar del cautiverio donde se encuentra en esos momentos; en medio de todo el dolor, traición, desprecio, la perdida de un ser amado, la soledad, la angustia, entre otros; esta persona no deja de soñar con días mejores, no deja de creer que llegaran días alegres a su vida.

Todos en algún momento pasamos momentos difíciles, pero eso no debe determinar nuestra vida completamente. Un predicador dice que no estamos en vivo, estamos grabados, es decir nosotros solo vivimos momentos, pero el final no lo conocemos, solamente Dios, y Él nos promete una vida eterna a su lado; eso nos devuelve la esperanza, y nos ayuda a comprender que es lo mejor que podemos desear, que un día estaremos compartiendo con él un gozo que nunca acabará, es por ello que me sorprende cuando fue revelado a mi vida el Salmo 126; muchas veces volver a nuestra cautividad es lo que necesitamos para volver al lugar de la oración, volver a encontrarnos con Dios. Cuando vuelven esos momentos, recordamos que Existe un Dios grandioso que ya ha hecho cosas maravillosas en nuestra vida, y que lo que hoy vivimos solo es un momento, pero él nos ha hecho libres. “GRANDES COSAS HA HECHO EL SEÑOR; ME GOZARÉ, ME GOZARÉ EN JEHOVA”.

Salmos 126 (RVR1960)

126 Cuando Jehová hiciere volver la cautividad de Sion,
 Seremos como los que sueñan.

2 Entonces nuestra boca se llenará de risa,
 Y nuestra lengua de alabanza;
 Entonces dirán entre las naciones:
 Grandes cosas ha hecho Jehová con éstos.

3 Grandes cosas ha hecho Jehová con nosotros;
 Estaremos alegres.

4 Haz volver nuestra cautividad, oh Jehová,
 Como los arroyos del Neguev.

5 Los que sembraron con lágrimas, con regocijo segarán.

6 Irá andando y llorando el que lleva la preciosa semilla;
 Mas volverá a venir con regocijo, trayendo sus gavillas.

En este salmo podemos aprender muchas cosas, y que detrás de todo momento difícil hay un propósito, y es llegar al carácter del varón perfecto, que es Jesucristo.

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