Si te abrazo, no tengas miedo - Fulvio Ervas

Me topé con Franco y Andrea Antonello (protagonistas de esta historia) hace un par de meses, por casualidad, en uno de mi frecuentes recorridos por las librerías de Caracas.

Debo decir que la manera en que está escrita esta historia llamó mi atención desde el primer momento. Me encantan esos libros que te hacen imaginar cada capítulo como si fuera una película, que te atrapa y son difíciles de dejar en la mesita para ponerte a trabajar.

Si te abrazo, no tengas miedo relata el viaje que padre e hijo decidieron emprender por América en busca de libertad, luego de muchos años atrapados entre terapias para Andrea, diagnosticado como autista a temprana edad.

En el 2010 padre e hijo parten de Italia a Miami para comenzar su recorrido por América hasta Porto Seguro, Brasil. Más de 38.000 km de aventuras, en moto, carro y solo algunas veces avión, llenas de muchas emociones y nuevas amistades que dejan a su paso por los distintos paises, que sin plan alguno, deciden recorrer.

Soy un hombre prisionero de mis deseos de libertad. Andrea quiere curarse.»

Estas fueron las palabras escritas por Andrea quien luego de años de terapia aprendío a comunicarse escribiendo en una computadora.

La primera carta de Andrea y Franco en el libro

Justamente son las palabras de Andrea y la manera en que fueron integradas a la historia lo que terminaron de atraparme. El autor, Fulvio Ernas, no solo narra la historia tal y como le fue contada por los protagonistas sino que además, incluye varias conversaciones entre padre e hijo a través de la computadora.

Otro detalle interesante del libro es como el autor divide todo el viaje en capítulos que narran pequeños momentos y hace resaltar aquellos importantes. Lo que también hace sumamente ligera la lectura.

Una historia real llena de muchísima fuerza y grandes aprendizajes. El amor incondicional de un padre, la paciencia y apertura para entendernos uno a los otros y las distintas pero maravillosas dimensiones que tiene la vida.

A veces uno pasa por la vida juzgando a otros por considerarlos diferentes, sin tomarnos el tiempo de pensar los grandes aprendizajes que nos pueden dejar y los bellos momentos que a su lado podríamos vivir. Todo depende de los ojos con que quieras mirar.