El cambio climático me pone ansiosa

Les voy a contar algo, el cambio climático me pone ansiosa. No, no es que crea que mi mundo se va a acabar, que el océano nos va a tragar y nos va a tocar mudarnos a Marte. Después de todo, según los científicos, las cosas verdaderamente terribles van a pasar una vez esté o demasiado mayor u ojalá muerta. Uy, yo sé, que tétrica debo de sonar.

No es que sea pesimista de primera tampoco, pero como les mencioné, el cambio climático me pone ansiosa. Me pone ansiosa pensar en que si llego a tener hijos, les va a tocar lidiar con una de las catástrofes más incontenibles. Después de todo, la máquina ya se puso en marcha y no hay forma de detenerla. Se que mis sobrinos, las personas a las que más amo, van a tener que aprender rápidamente y constantemente a adaptarse a condiciones inimaginables.

Me pone ansiosa saber que el hogar de personas y animales a los que ni conozco va a desaparecer eventualmente y que la crisis migratoria solo se va a ponerse peor. Es mas, hasta en nuestro propio El Salvador ya se han mudado familias enteres por la sequía. Llámenlo lo que quieran, pero a mí eso me suena a migraciones por el cambio climático. Y como que si fuera poco, se que todo esto es culpa de todos; por ende, culpa mía también. Creo que ya pueden ir viendo porque el cambio climático me pone ansiosa.

Pero bueno, no estoy aquí para ponerles el peso del mundo sobre ustedes también, si no que para contarles sobre lo que podemos hacer al respecto. A pesar de que la máquina ya esté en marcha, hay cosas que podemos hacer para mitigar los efectos del cambio climático y poder adaptarnos a condiciones nuevas. Ante mis ojos, el enemigo mortal del cambio climático es la colaboración. Pero ojo, también es la parte más difícil.

Para poder hacer todas estas iniciativas exitosas debemos de unirnos todos, esto incluye a las empresas privadas y gobiernos al igual que a los ciudadanos. Ser activista ambiental no significa que apuntas la culpa hacia alguien más, pero que ves como vos mismo podés contribuir a la causa y ayudar a tus vecinos también.

Ser activista ambiental significa que vas invertir en tipos de energía renovable, que vas a comprar local cuando sea posible, que vas a llevar una bolsa reusable al supermercado, que si sos un supermercado vas a ofrecer alternativas a la bolsa plástica, que vas a manejar menos o pasar por tus amigos para ir a la fiesta, que le vas a devolver el favor a tu amigo y pasar por el la próxima, que vas a pedir que tu gobierno piense en iniciativas para mitigar y adaptar, que como gobernante vas a escuchar a tus ciudadanos y apoyar estas iniciativas, que vas a pedir que tus marcas favoritas contaminen menos, que como empresario vas a implementar medidas amigables con el medio ambiente…

La lista sigue y parece hasta ser eterna, pero todas estas son soluciones que podemos apoyar y que nos benefician a todos. Después de todo, los efectos del cambio climático no discriminan y nos afectan a todos. Es nuestro deber como buen ciudadano salvadoreño y de la Tierra apoyar estas iniciativas que nos convienen a todos.