Adiós
Entonces pude alzar la vista, respirar profundo y hablarte claro, ya no te amo.
Recuerdo tu mirada, tus ojos se humedecieron instantáneamente, tal vez no esperabas que el amor se acabara, sinceramente yo tampoco lo esperaba, pero el amor se fue transformando en melancolía, en un proceso lentamente doloroso comprendí que no sentías amor por mí, que lo que sentías era una enfermiza dependencia de mi compañía, yo merecía más, yo valía más.
Tardé cuatro años en darme cuenta que para encontrarme debía dejarte ir, tranquilo, estoy segura de que podrás encontrar a alguien que esté dispuesta a llenar tu vacío emocional, alguien que pueda vivir sabiendo que está siendo usada.
No te guardo rencor, sé que los dos fuimos víctimas de la desesperación, yo por amor y tú por soledad, confundimos todo y terminamos durmiendo al lado de un extraño, en un vacío abismal, en una relación enfermiza, que más que una simbiosis llegó a ser parasitismo, te colaste por mi piel hasta llegar a mi corazón, sentí algo, no lo voy a negar, solo tardé mucho en identificar que era ese sentimiento el que me enfermaba, me robaba la vida.
Cada día a tu lado me robaba el oxígeno, mi alegría se fue apagando, llegamos a vivir como zombies, esclavos de la rutina, abrazados por frío, juntos por necesidad, viviendo por puro instinto de supervivencia.
Decidí volver a vivir, decidí dejarte.
Te deseo lo mejor en tu vida, muchos éxitos en tu carrera, pero sobre todo, ojalá descubras algún día lo que es el amor.
Adiós.
