Internet y Redes Sociales

Empecemos por el principio. La primera vez que tengo consciencia de entrar en internet fue cuando llegó coincidiendo con el nuevo milenio, allá por el 2000, el primer ordenador que tuvimos en casa. La única razón era que mi hermano mayor realizará los trabajos para el instituto. Después llegó el internet. En los inicios únicamente utilizaba el ordenador para jugar al mítico Pinball del Windows XP.

Pinball Windows XP / Captura proporcionada por GroovyPost

Entrando en materia, la primera vez que tuve una red social fue en Messenger como chat y en Metroflog como red de fotografías. No lo recuerdo muy bien, pero era muy sencillo, y los comentarios eran de la madurez de una niña o niño de 10 o 12 años. A partir de aquí mi utilización de las redes sociales y el internet ha cambiado. Ahora tengo especial cuidado con el contenido que produzco y soy más preciso en las búsquedas que hago. En España el cuidado es más alto, ya que han decido ‘cazar’ en las redes sociales a los jóvenes con ideales de izquierda que no concuerdan con el gobierno. Es curioso porque se puede desear la muerte de un independentista catalán, pero no se puede criticar a la monarquía que se impuso en España.

En cuanto a los cambios que nos ha producido el internet, ha sido muy rápida la normalización e implementación del internet en nuestras vidas. Me explico. Hemos adaptado: nuestro horario, nuestro espacio de estudio, nuestra economía, e incluso nuestra casa; con tal de tener Wifi y una computadora que conecte nuestra casa con cualquier lugar del mundo.

Aunque ha habido muchas ventajas, cabe la posibilidad de que los medios tradicionales tiendan a la extinción. Así parece que evolucionan. Cada vez los presupuestos se decantan más por la pantalla, que por el papel. Es más barata la pantalla, más agradable para la mayoría, y sólo se necesita una computadora para crear contenido. En mi opinión, creo que los medios tradicionales en papel están al borde de desaparecer. Probablemente tras este hecho, surjan periódicos en papel a un precio similar al de la tinta de impreso. Dedicado a esas y esos enamorados del vintage, de lo antiguo, y sobre todo para los y las locas que adoran el olor a papel, como un servidor.

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