¿Hay esperanza?

Hemos estado conversando acerca de la consultoría en las organizaciones. De hecho, analizamos el fracaso del modelo de solución.

Decíamos que sólo si la gente cambia su modelo de pensamiento la organización puede cambiar.

Y conversábamos sobre la idea de que este proceso sólo puede ser decidido por la persona. Entonces, ¿qué puede hacer un consultor?

Ofrecer formas que inviten a la gente a:

1. Preguntarse qué quieren.

Para lo que sea que deseemos hacer, sería muy útil preguntarnos qué queremos. Muchos de nosotros no lo sabemos. Otros creemos que queremos algo que finalmente no queremos. Muchos tenemos temor a soñar realmente aquello que queremos. Este es un proceso muy significativo, porque de esta construcción surge la fuerza o no de cambio. El consultor ofrece formas efectivas para que las personas y los colectivos puedan identificar y construir de forma individual y/o juntos esta imagen de futuro.

2. Darse cuenta de cómo piensan lo que piensan.

Muchos damos un alto valor a lo que pensamos y piensan los demás, esto no es realmente significativo para efecto de cambiar una organización. Lo que es significativo es identificar cómo es que las personas llegaron a pensar eso que piensan. Porque al comprender el proceso de construcción de pensamiento podrán, si lo desean hacer ajustes. Un consultor ofrece formas efectivas para revisar este proceso de construcción de pensamiento.

2. Preguntarse si esta forma de pensar está siendo útil para lo que quieren.

Otra forma importante para el proceso de cambio será revisar si la forma de pensamiento que se tiene está siendo útil para lo que se desea. Muchos de nosotros pensamos y actuamos de forma que consideramos útil a lo que queremos y muchas ocasiones no observamos que la contribución es contraria a ello. Un consultor ofrece formas que posibilitan que las personas puedan verificar esta información y en su caso decidir hacer ajustes si así lo consideran conveniente.

4. Encontrar sus propias formas

Como ya hemos conversado, la soluciones pre-establecidas están lejos de funcionar en la mayoría de los casos. El proceso de cambio, sus etapas, sus necesidades, sus soluciones requiere venir del interior de la organización. Un consultor ofrece formas que posibilitan a las personas y colectivos de la organización encontrar sus propias formas.

5. Sentirse hábiles y capaces de probarlas

En ocasiones las personas no se sienten capaces de generar el cambio. Quizá han visto muchos “cambio fallidos”. Quizá no sienten la energía para llevarlo a cabo. Quizá han olvidado su capacidad de transformar. Y es importante que la recuperen para gestar lo que desean gestar. El consultor puede ser un acompañante en este proceso de recordar a través de formas.

Con estas bases entonces podemos comenzar a conversar en la organización desde un lugar completamente diferente a cómo me parece que conversamos hoy.

Hoy que se habla mucho de conversación en la organización, parece que una vez más lo importante no es conversar, es cómo conversamos y una buena base para esta nueva forma de conversación, más provocativa, disruptiva, cambiante, es aprender a mirar cómo pensamos y quizá, al darnos cuenta, ajustar la forma de pensamiento y co-crear conversaciones nuevas.

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