Lo que se ve, ¿es lo que hay?

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Cuando hablamos de constelaciones, regularmente se hace referencia a las constelaciones basadas en el trabajo de Bert Hellinger. De hecho, son las constelaciones desarrolladas por Jan Jacob Stam en el marco organizacional y prácticamente las que todo el mundo conoce.

Se dice que la base del trabajo de esas constelaciones es un trabajo fenomenológico. Pero ¿qué carambas significa esto?

Entonces lo primero que podemos analizar es ¿qué significa fenomenología?

Qué es la fenomenología

Si nos vamos al origen etimológico de la palabra, “fenomenología” significa el estudio del fenómeno. Si nos vamos al origen etimológico de la palabra “fenómeno”, encontramos que viene del latín phaenomënon, que significa apariencia. Y si nos vamos un poquito más atrás, viene de un vocablo del griego antiguo phaineim, que se refiere a mostrar o brillar. Por lo tanto, cuando hablamos de un fenómeno es algo que aparece, que emerge, que se muestra, y que es posible ser visto, considerado, influído y experimentado por todos aquellos que lo notan.

En el marco de la fenomenología ha habido diferentes orientaciones y corrientes, algunas filosóficas, otras más científicas.

La palabra “apariencia” proviene del latín aparientia se traduce como aparición y lo que significa es que se vuelve visible en cualquiera de las diferentes formas en que esto puede suceder. Puede ser visible ocularmente, es decir, puedo mirarlo con mis ojos, también puede ser visible en cuanto a la sensación que percibo al tener este fenómeno al frente, puede ser auditiva e incluso, puede ser kinestésica en el marco de que el fenómeno ejerce presión sobre mi piel.

La pregunta interesante que emerge, al menos desde mis ojos es ¿para todo el mundo, todos los fenómenos emergen de manera similar y significan lo mismo?

Los supuestos fenómenos universales

Desde la mirada de las constelaciones fenomenológicas, según Bert Hellinger y Stam, pareciera ser que surgen fenómenos universales y que son similares para todos.

Por ejemplo, si alguien está mirando al piso, significa que está mirando un muerto, si una persona se coloca (dentro de la conformación de la constelación), en el lugar que corresponde al padre o la madre, quiere decir que está usurpando el lugar del padre o la madre. Lo interesante para mi es preguntarnos si esto realmente es así en la totalidad de los casos.

En la historia de la fenomenología hemos pasado por muchos autores que han explorado diferentes perspectivas del tema. Así, hemos visto una evolución desde fenómenos universales que son independientemente de que alguien los mire o no. También nos hemos movido al fenómeno que solo tiene sentido a los ojos de quien lo observa y cuyo valor de experimentación tiene que ver con el observador, con quien está referenciada la aparición o fenómeno.

El fenómeno desde la perspectiva Blumenstein

Si analizamos este tema desde la Teoría Blumenstein, el fenómeno no necesariamente está vinculado con una construcción de la realidad única.

Así es que vamos por pasos. La primera pregunta que podríamos hacernos es ¿todos vemos el mismo fenómeno en una constelación?

Y mi respuesta contundente sería no. Cada quien ve el fenómeno que quiere observar y observamos el fenómeno que queremos observar en función de nuestra historia, lo cual quiere decir que el facilitador tiene un impacto importante en el marco de qué fenómeno se observa en una constelación, especialmente si se trabaja en el marco de la fenomenología, en la que se considera que el objeto observable es observable para todo mundo. Desde mi perspectiva, el facilitador puede asumir erróneamente, que lo que él observa es lo que hay.

De hecho esa es la frase que usan la mayor parte de los consteladores hellingerianos, lo que se ve es lo que hay.

La otra posibilidad es que supongamos que todos vemos un fenómeno similar en una constelación, este fenómeno común a todos los observadores ¿tiene el mismo significado para todos? Y la respuesta una vez más sería no.

Este fenómeno, suponiendo que en verdad fuera común a todos los presentes, puede tener significados completamente diferentes para cada una de las personas que observe el fenómeno. Esto quiere decir que en una constelación, esta idea de que “lo que ves es lo que hay”, (que en la propuesta hellingeriana y obviamente, desde su marco de valor en la interpretación de los fenómenos), dista mucho de la posibilidad real de acompañar al cliente, desde su necesidad en términos de lo que él quiere ver y construir. En este sentido, tú puedes mostrarle al cliente algo que no ve y la pregunta es ¿de qué le va a servir?

No hay una fenomenología pura

El cliente necesita descubrir por sí mismo lo que no ha visto antes y solo va a poder mirar lo que no ha visto antes, cuando el fenómeno que sucede en la constelación represente realmente un fenómeno para él mismo. De otro modo, su cerebro va a responder con el mecanismo natural de todos nuestros cerebros que es buscar lo que le es conocido, aquello en lo que se siente seguro y en lo que se siente hábil y capaz de sobrevivir.

Desde mi perspectiva y la de varios autores, la fenomenología pura no existe y tampoco es una herramienta aplicable puramente al espacio de una constelación. En realidad es una parte del proceso que se puede utilizar como referencia para invitar al cliente a compartir construcciones de realidad, es decir, observaciones de fenómenos en el proceso, con la intención de ir acompañándolo a que pueda mirar alternativas que no ha visto antes y que pueden serle útiles al servicio del propósito que quiere lograr con ese trabajo.

Desde esta mirada el facilitador no es un observador fenomenológico, es solamente un facilitador de la forma, es decir, de la estructura que le facilite al cliente poder observar estos fenómenos con sus propios ojos y significarlos para él mismo.

Si quieres saber más al respecto te invito a que participes con nosotros en nuestra siguiente formación de consteladores. Puede sorprenderte la distinción de cómo se miran los fenómenos desde la perspectiva Blumenstein en una constelación.