Mitos de las Constelaciones: El Espíritu / El Destino

(Última de cinco partes)

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Este es el último artículo de esta serie y quizá el más polémico.

Empecemos con claridad. Michael Blumenstein decía que la claridad es la base de una buena construcción.

¿Cuál es la claridad? Usted y yo no entendemos todo lo que pasa en la vida. Usted y yo no podemos explicar todo lo que pasa en la vida. Usted y yo no tenemos control sobre lo que pasa en la vida. Usted y yo tenemos muchas experiencias, situaciones que no sabemos cómo, porqué, para qué suceden.

· Usted y yo no entendemos todo lo que pasa en la vida. Voy a poner el ejemplo más sencillo: la muerte. Obvio, parece que sabemos porque se muere la gente, su sistema colapsa por alguna razón y deja de funcionar. Hasta hoy, y he leído mucho en los últimos meses, nadie entiende cómo es que un corazón colapsa en un segundo de la nada. Porque los factores de riesgo pueden estar en muchas personas, y algunas de ellas morir de eso y otras no. Y aún si voy más allá, seguro si has perdido a alguien cercano en treinta segundos no puedas entender cómo es que sucedió. Si fue un accidente, una muerte súbita, quizá viva el resto de su vida sin entenderlo, más allá de que construya ideas para explicárselo como que: “Era su tiempo”, “Dios se lo llevó” o lo que sea que usted construya.

· Usted y yo no podemos explicar todo lo que pasa en la vida. Estoy leyendo un libro que me ha encantado sobre el cerebro. Se llama “El Cerebro Idiota”. Y me ha gustado mucho por el tono sarcástico (esta es mi construcción de realidad) que el autor tiene para expresar sus ideas. Pues entre las cosas interesantes que plantea es que con todo lo que sabemos hoy, los cohetes que enviamos a la luna, y las sondas que mandamos por el espacio, no tenemos una explicación unificada para el sueño. ¿Paradójico? ¿Retador?

· Usted y yo no tenemos control sobre lo que pasa en la vida. Este es quizá uno de los más grandes mitos que tenemos. Pensamos que podemos planear y asegurar que las cosas sucedan. Pero como aquella frase que Michael aprendió en México, seguro usted ya la ha experimentado: “Quieres hacer reír a la vida, cuéntale tus planes”.

Y podría seguir con ejemplos y ejemplos. ¿Qué hacemos ante esto? Pues depende la construcción de realidad.

Si usted es un científico dirá que la ciencia no ha podido aún comprobar, descifrar, sustentar el tema, pero seguro lo entenderemos algún día.

Si usted es creyente entonces le achacará todo esto a Dios y a su voluntad y a los insondables caminos de su voluntad.

Si usted es Budista quizá le encuentre sentido a la vida en la reencarnación y el Karma.

Bueno, parece que si usted es Bert Hellinger, o elige tomar como propia la construcción de BH, a todo eso que no puede explicar le llama Mente-Espíritu y como en todos los demás casos le concede una serie de características, formas y métodos.

Ahora que si usted se llama Jan Jacob; o mismo caso, elige tomar como propias sus construcciones de realidad; seguramente a esto le llamará Destino.

Y entonces entramos en campos místicos, espirituales, de creencia, de fé. Y la verdad, no tenemos ganas de contribuir a otras sectas, a más religiones y/o nuevos conceptos espirituales. Ya hay muchos y bastante nos peleamos por ello.

¿Y cómo le llama VISI a esto?

Así que en Visión Sistémica a todo eso que no sabemos aún cómo explicar le llamamos vida. Porque parece ser que la vida es inexplicable, llena de misterios, se abre paso a la vida misma con nuevos y sorprendentes respuestas modificando sus patrones, creando nuevas formas y generando nuevos movimientos.

En esta dimensión, desde una perspectiva sistémica; que no es una perspectiva mística, esotérica o religiosa; que es un enfoque de pensamiento, una manera de comprender la complejidad del mundo, no queremos ponerle un nombre diferente.

Ni queremos atribuirle características o condiciones que no sabemos si las tiene. No sabemos si tiene mente, o espíritu, o si ha generado un destino para cada uno, sólo sabemos que se llama vida, cuida de sí misma y se abre paso a si misma.

Y desde ahí acompañamos: acorde con la vida.

Así que en esta idea de planes de una mente-espíritu o destinos forjados a lo largo de generaciones, la verdad es que nos quedamos con la vida y la fuerza de la vida para abrirse paso a la vida misma.

Tú, con tu historia, eres una muestra viviente de ello.