Cómo sobreviví a un año sabático improvisado.

Sebastián.
Jul 25, 2017 · 5 min read

Estoy a unos meses de cumplir dos años de egresado de la universidad. Siento que apenas estoy agarrando la estabilidad laboral que debí haber tenido cuando salí, como algunos de mis compañeros si tuvieron.

Mi historia comenzó unas semanas antes de salir siquiera, en el final de la tesis pude observar todo de lo que era capaz y lo que estaba desperdiciando con mi falta de organización. Fue una etapa de jornadas de hasta tres días en vela escribiendo sobre el fenómeno de las bitcoins y demás criptodivisas, pero separadas en lapsos de tiempo poco constantes.

Como dije, podía ver las carencias de mi forma de trabajo, pero no hacía nada para remediarlas, porque al final, la holgura de las fechas y la poca exigencia, para un tema “novedoso” en la facultad, terminaron por justificarlas. Me había quedado sin asesor por cuestiones de salud, así que podía agregarle otra excusa a la lista. El ritmo de trabajo fue siendo cada vez más maratónico y al final sufrí haber terminado todo. Pero lo importante fue haberlo terminado. Una vez entregada la tesis, mi ritmo de trabajo disminuyó aún mas, no tenía ningún tipo de pendiente con otras materias. Sólo una tesis que ahora estaba entregada y aprobada. Así que fue el comienzo del fin.

El desgaste por el último empujón fue sorprendente y pese a que alcancé una buena cuota de productividad al final, ya no la necesitaba, por lo que podía volverla guardar en el cajón y no usarla nunca más. Era evidente que en ese momento tenía una visión muy corta de todo lo que seguía. Para ese momento, el objetivo de la carrera era totalmente invisible, más que nada por el cansancio. Así que en retrospectiva lo veo como el comienzo de mi año sabático.

Mi primer tarea después de salir de la universidad fue tramitar mi examen profesional y mi cédula para dejar a mis padres satisfechos, sabía que era importante para ellos, aunque no me dijeran nada, así que les di ese regalo. Entre lo que estudiaba para licenciarme y esperaba a la fecha de aplicación, me dieron los primeros tres meses. En los que mi excusa era el examen, “no podía buscar trabajo hasta tener todo” me decía. Así que sin querer deseché ofertas de trabajo muy buenas, pero que no veía por seguir mi meta chiquita de la titulación.

Fue un momento duro, prácticamente terminé la carrera en tres años, así que a muchos de mis amigos les llevaba un año de ventaja. Siempre estuve estudiando, desde preescolar hasta la titulación. No dejé nada pendiente, ni arrastré alguna materia, nada, nunca. Y ahora no sabía lo que era la vida sin ir de 7 a 13hrs (a veces 15hrs) de lunes a viernes hasta que me dieran vacaciones. Por fin estaba en verdaderas vacaciones. Oh, boy! las peores que he tenido.

Mis padres fueron comprensivos al principio, me dejaron descansar hasta que me licenciara, una vez hecho y como ya llevaba un cuarto de año en las sombras, se me hizo fácil tomarme un mes mas. Siempre evitando tocar el tema de los empleos con mis padres, quienes ahora eran mi total sustento. Claramente sentí culpa, por lo que el dinero no era una opción, no les pedí ni un cinco en esa etapa, pero a cambio terminé siendo un parásito que jugaba videojuegos 24/7, y que lo único que parecía cambiar era la talla de mi ropa, que fue en aumento.

Para esto, ya llevaba seis mese sin hacer nada de nada. A veces salía con mis amigos de la carrera y al ver que algunos también tomaban esa postura, me justifiqué de nuevo, diciéndome que en cualquier momento podría recuperarme y ser laboralmente activo. Salir adelante y demás ideas vanidosas para sentirme cómodo y no pensar mucho en ello.

El mes de agosto fue la gota que derramó el vaso, con mi hermana menor entrando a la escuela, me quedé en un estado de limbo al ver que mi familia seguía delante y yo seguía levantándome a medio día a desayunar… dos veces. Fue el peor mes que he vivido, sin dinero, sin ambiciones, con mis padres algo molestos y con todo mundo dejándome atrás. Era un nini. Para finales del mes organicé un viaje para septiembre en el que por fin me animaría a plasmar las ideas que siempre platicaba con mi papá.

En septiembre me fui a CDMX a tomar dos cursos sobre café, con un chingo de miedo de volver a hacer algo, pero con la satisfacción de que esta vez era por mi. Así que regresé con el conocimiento necesario para formar un expendio de café en la ciudad. Y a partir de ese punto, toda decisión que tomé fue para llegar a materializarlo. Regresando de ese viaje, supe lo que quería y la forma de trabajar en la que me sometería. Me dio miedo de mí mismo, porque una parte sabría que no sería fácil, pero la adrenalina fue (y sigue siendo) suficiente.

El año siguiente fue rudo, tanto emocional como físicamente. Digno de su propia historia, muchas cosas cambiaron a partir de ahí. Al final (hoy) formo parte de una empresa establecida, con las emociones de un negocio recién salido, pero con un aire perfecto para seguir adelante y seguir soñando. Si algo puedo resumir es:

  1. Es más fácil salir del hoyo cuando tienes el apoyo de tu familia y de tus amigos, pero sobretodo de ti mismo.
  2. Volví a entrenar box después de titularme, aunque no fue determinante, reactivar el cuerpo me ayudó a reactivar la mente y estar incómodo con mi situación y tratar de salir adelante.
  3. Todo es timing. Por más que quieras algo, tienes que esquematizar las prioridades y seguir tus tiempos y el de tus ideas para poder aprovecharlas mejor.
  4. Aunque estés en el hoyo, no olvides tu meta. En las pláticas que tuve con mi papá en esos tiempos difíciles, seguí hablando de lo que quería y lo que no, para al menos tener presente mi situación e identificar qué hacer, para no caerme al primer intento y probar mi capacidad de levantarme.

Actualmente no tengo un expendio de café, pero sí escribo esto desde mi oficina, en el emprendimiento que tal vez no sea el que sueño, pero si el que es una realidad y el que necesito. Porque como dije arriba, todo es timing y mi momento es estar aquí, disfrutando, aprendiendo y planeando de nuevo el viaje de este año, para estar más cerca de mi sueño profesional.

-S. I.

    Sebastián.

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    (Not the red one) Escribo sobre café en http://mexicocafetalero.blogspot.mx Zelig.

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