Katy Céspedes
Sep 5, 2018 · 3 min read

A totally amazing mind, so understanding and so kind

“Una mente totalmente increíble, tan compresiva y tan amable”

Ese fue el último estado de whatsapp de Silvia, lo escribió en Diciembre del 2017, falleció en Junio del 2018 (más adelante les cuento un poco más de su patología)… Y puedo asegurar que Silvia era exactamente así, en especial los últimos meses.

A ver, a mí no se me da muy bien eso de presumir, pero sí, Silvia era de las personas más inteligentes que he conocido. No tanto por todo su conocimiento, sino por su constante búsqueda y curiosidad, a ella le apasionaba aprender.

Bueno, y es que además era bastante competitiva, así que ignorar algo era para ella un reto personal, no solo buscaba la respuesta, si no que leía al respecto y hasta se especializaba.

Durante los 9 años que la tuve en mí vida la vi trabajando en contabilidad, en cuentas por pagar, en análisis financiero, administración de micro empresas, en asesoría publicitaria, estudiando y trabajando en investigación, especialista de software, analista de transiciones, psicología… La mujer hasta emprendedora, vendía desde papitas tostadas, hasta copas menstruales de silicón y artículos eróticos.

Se volvió politóloga y reportera por unos meses… Esa época de campaña política fue muy intensa, en especial por el momento tan polarizado que vivíamos acá en Costa Rica.

Era una persona muy empática y comprensiva, a mí y a otro de mis mejores amigos nos sacó de una depresión amorosa a punta de libros de psicología. Nunca voy a olvidar cuando le regaló a Pablo el libro “Manual para no morir de amor”… Es que al mae si le pegó bastante, no podíamos hacerlo probar bocado.

Después de uno de mis más grandes desamores, me llevaba a pasear, me invitaba a dates y me hacía regalos y me decía: “vea Kid (como me decía a veces, por los 4 años de diferencia), usted se merece esto y más”. Yo me llegué a amar tanto que cuando mi ex volvió a buscarme, le di una patada en el culo de la que le costó recuperarse por año.

A ver, no es que esto de ser una rompecorazones me enorgullezca, pero la Katy de antes estaba acostumbrada a soportar desplantes, humillaciones y hasta infidelidades… Con Sil aprendí a amarme de una forma que ni sabía que podía!

Era súper amable y muy altruista! Con ella participé en muchos proyectos sociales en el trabajo y en la vida, pero el que más disfruté fue el de recorrer San José por la noche, bajo el frío o la lluvia, repartiendo “sanguchitos” y café a los que viven en la calle. Antes de dejar de vivir juntas nos fuimos a una tienda a comprar cobijas y a una tamalera, y nos fuimos a darle su regalito de navidad a todos ellos.

Sil me enseñó a ponerme en los zapatos del otro y a no juzgar. Aunque algunas veces se pasaba de ingenua, en los últimos meses se ocupó de dos cuida carros y ella les daba dinero para que ellos “invirtieran” en artículos para vender en la calle y ganarse algo… Diay, a la semana ya se habían fumado y bebido toda la plata! Silvia claramente estaba furiosa!

Yo aquí podría deshacerme en halagos para Sil, pero de verdad no terminaría. Ella sabe que pienso esto, tuve la hermosa oportunidad de decírselo cuántas veces pude!

Un par lagrimillas por ahí escribiendo esto, pero durante todo el rato no dejé de sonreír… Eso me provocaba ella!

    Katy Céspedes

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