Apartamento de Solteras
Llega el 2013, Sil y yo decidimos independizarnos, salir del nido que llaman, romper el cordón umbilical… Nos fuimos a un apartamento en otra ciudad.
La mudanza fue bastante rápida, pues el apartamento ya estaba amoblado, solamente teníamos que llevar nuestra ropa y artículos personales… Bueno, eso pensábamos jaja!
Resulta que no teníamos toallas para secarnos, artículos de limpieza, ni qué decir si era una noche fría! Ni una cobija!
Supongo que así es cuando te independizas…
Yo juraba que se nos venía una época de fiesta y relajo! Qué va… Era más fácil taquear la ducha que salir por una cerveza!
Ese apartamento nos dio muchos dolores de cabeza. La ducha se taqueaba constantemente, eso era una piscina de pies, hasta que llegó el fontanero y sacó una bola de pelos, del tamaño de un topo… Su consejo era Ervamatin jaja!
Un día llega Silvia y me llama, pues llovió demasiado, el agua se desbordó de las canoas y se nos inundó el aparta. La pobre pasó un domingo por la noche sacando el agua y limpiando, durante 4 horas.
Otro día me tocó a mi, pongo un pie en el aparta y escucho el charco, camino e indago de dónde provenía el agua, pues no había llovido, y abro la puerta del baño… Los chorros de agua caían sobre mí y veo el agua escurriendose por el cielo raso.
Llamo a la dueña, resulta que tuvo la brillante idea de destaquear la ducha del apartamento de arriba ella misma, y pues hizo un hueco en el tubo y cada vez que la vecina se bañara o usara el lavatorio, el agua iba a filtrarse a nuestro apartamento.
Sil y yo teníamos pocas cosas y pues nos aburríamos un poco. Congeniamos al saber que amábamos leer pero necesitábamos nuestras maratones de series. El entonces novio de Silvia decide prestarnos su Xbox y sus DVD con las series del momento.
Semanas después llega Silvia al aparta, está la dueña cambiando cerraduras. Habían entrado a robar y pues a nosotras nos robaron la única cosa de valor… El Xbox!
Esa noche llegué y nos dio tanta risa que Sil terminó escupiendo su té.
Terminó el ciclo, Sil necesitaba continuar un proceso de austeridad ya que debía renunciar a su trabajo para aprovechar una beca. Extraño de ella su torpeza, las horas de conversaciones en nuestra sala, su risa, su forma gentil de tratarme, sus chineos cuando yo estaba enferma, su deliciosa torta azteca (su platillo estrella, como decía ella).
Esa era Sil, la mejor compañía que alguien podría tener…