Donde buscamos la belleza y porqué no posteamos fotos feas?

Todos los días hacemos elecciones basándonos en nuestra percepción de lo bello y lo feo. Lo feo y lo bello de qué dependen? Cómo decidimos lo que vale la pena mostrar?

Nuestros marcos de interpretación empiezan a funcionar desde temprano. Así para el desayuno busco el pan que se vea más tostadito, en el mercado escojo el tomate más redondo y brillante rebozante de agroquímicos, en la boutique la ropa más bonita probablemente fabricada por algún ser humano explotado en algún lugar del mundo y para vivir hay que buscar un lugar lindo y por lo tanto, decente y seguro, porque una cosa es el resultado natural de la otra desde la óptica de lo bello. En todos los casos lo bello no es necesariamente lo mejor pero parece y eso es lo que importa.

Durante el día, decidir qué imágenes son suficientemente bellas o al menos llamativas para compartirlas en instagram o en facebook o si sólo vale la pena mandárselas a los amigos más cercanos por whatsapp, es una acción que realizamos casi automáticamente: seleccionamos, excluimos, subrayamos, hacemos zoom y ponemos el filtro de ser necesario.

En algunos casos y para algunas personas lo bello es lo lejano, lo otro, lo ajeno por eso encuentran algo relevante y digno de mostrar al llegar a Europa o a Estados Unidos, talvez el lente de su cámara no ve en América Latina nada bonito para fotografiar o es la simple negación de lo propio que opera en forma silenciosa.

El contraste entre lo bello y lo feo no puede coexistir en nuestra visión de desarrollo, por eso arquitectos y urbanistas en las grandes ciudades y en las ciudades emergentes se ocupan de crear barreras entre los barrios pobres y los mas pudientes para esconder lo feo detrás de una hermosa cerca natural o un ostentoso muro de cemento. Y ahí llegamos al punto interesante y es que lo feo es sinónimo de lo pobre, y lo pobre no merece ser mostrado, no es digno de admiración y por eso hay que evitarlo a toda costa y ojalá desaparecerlo y el resultado ya lo conocemos: se llama exclusión.

En el plano personal tampoco puede coexistir esa dualidad por eso mostramos los momentos felices pero pocas veces los tristes, hay foto de cuando estrenamos carro pero no hay fotos en el taller, sobran fotos de bebés perfectos y niños que posan como muñecos pero no de sus berrinches y mañas, tampoco hay muchas fotos de la enfermedad, ni del llanto, del error o del engaño, y si nos animamos a poner alguna de estas imágenes tan feas es mejor no esperar likes.

Que digo de mi mismo cuando muestro lo que creo bello? Que vale la pena mostrar de mi mundo? Que cosas y gentes creo que tienen derecho a existir en mi colección de imágenes? Dicen que cada imagen vale más que mil palabras y que la palabra nos hace conscientes de la existencia de las cosas. En el mundo de la palabra lo que no se nombra no existe y el mundo de las imágenes lo que no se muestra tampoco. Cada foto publicada es una decisión tomada.