Juan Germán “Piti” Fernández

Foto FB: Las Pastillas del Abuelo (Oficial)

“Cobramos todos lo mismo, pero hay una situación especial con el derecho de autor, y de alguna manera recibo un poco más. Desde el disco Crisis en adelante cedí un porcentaje para que los músicos puedan tener obra social de Sadaic” comenta el líder de Las Pastillas del Abuelo, Juan Germán “Piti” Fernández.

Se define como una persona con varias miserias en su vida, y que lucha constantemente contra su ego: “En la canción ¿Qué pretendo no saber? digo que dentro mío conviven Hitler y Mahatma, y es cierto, hay una puja entre los dos y trato de que no me aflore el Hitler — dice Piti-. El potencial para matar o salir a robar está en mí si tuviera que hacerlo por mi hija”.

Intenta formarse cada día más. Lee todos los libros que están a su alcance pero se toma su tiempo, libros que le quedaron del CBC cuando se anotó a estudiar Filosofía y Letras, pero que después de recursar cinco veces Sociedad y Estado abandonó, para anotarse en un curso de tres meses de superación personal de la Dale Carnegie Training. Absorbió herramientas y técnicas de superación que fueron indispensables para poder plasmar sus ideas en canciones.

Lo une un fuerte lazo con su mamá, a quién le dedico un tema al que tituló “Diosa de la transformación” que habla sobre todos los desafíos que tuvo que superar a lo largo de su vida y de lo importante que es criar a un hijo con amor.

Es un tipo humilde con predisposición a contestar cualquier pregunta que se le haga sin ningún inconveniente. Nombra tanto en entrevistas como en recitales a bandas amigas para ayudarlas; se mantiene siempre con los ojos bien abiertos para escuchar con suma atención cada pregunta que le hacen, brinda su tiempo, sus ideas, sus visiones, sin callarse nada. Confía en la gente como si existiera una relación previa y, aunque no la haya, hace sentir cómodas a las personas que lo rodean.

Tiene mucho para dar y para recorrer, y en ese camino, mucho para demostrar. El Piti es un tipo que rebalsa amor y sentimiento. Gesticula con las manos, con la cara y con los ojos, y a medida que habla, demuestra la buena relación que tiene con los demás y que no solo lo admiran por su talento en la música, sino por lo que es interiormente como ser humano.

Durante casi dos años visitó la cárcel de Marcos Paz y dio talleres literarios que le sirvieron a los reclusos como herramienta de aprendizaje. Tras la confusa muerte de Silvia Nicodemo, en 2009, los presos le dedicaron una hermosa carta, que después sería parte del disco Desafíos de Las Pastillas.

Canción escrita por los presos del penal de Marcos Paz, para Silvia Nicodemo (hallada sin vida en la carcel de mujeres de Ezeiza en 2009)

Su voz es ronca, como si siempre estuviera afónico pero no reniega porque piensa que los timbres de voz son una mentira y que lo que importa en un cantante es la transmisión de sus letras.

Cuando se acuerda y tiene tiempo libre, medita: “Por ahí hago unas respiraciones. La idea es limpiar un poco la cabeza de tanto pensamiento viviendo en el ahora: vivenciar el viento en la cara, el culo en la silla, la remera pegándose al cuerpo, pensar en nada, sólo aquí y ahora. Hay que vivirlo, porque al minuto catorce en silencio pasan cosas muy raras, aparecen recuerdos que no aparecen nunca, cosas que pensaste que habías perdido y por ahí te hacen llorar. Incluso podes llegar a irte a alguna que otra vida pasada que hayas tenido. Una vez tuve una imagen cotidiana de estar frecuentando penales y tuve la sensación de no ser yo en esta vida, sentía las manos más grandes, por ejemplo, más curtidas”.

Hay una frase que se toma muy a pecho y la remarca a lo largo de su carrera: “La imitación es el peor suicidio”.

Todos los miércoles va a la Villa 31 para darles un taller de escritura a un grupo de chicos. Piensa que los jóvenes de 16 años no están en condiciones de votar, más que al puntero político que les puede dar una mano. También cree que desde el lado del Gobierno se utilizan mal los medios y que el tema de que no se pueda hablar de minería, Monsanto, Chevron en 6,7,8 es tan aberrante como las corporaciones que desinforman. Mantiene una posición neutral frente al Kirchnerismo, sostiene que la asignación universal por hijo está bien porque acá por portación de cara nadie te da trabajo; que es absurdo que haya pibes que mueran en la cárcel por haber entrado por cinco gramos de marihuana; y que sobre el aborto hay casos extremos que deberían debatirse, como por ejemplo mujeres que fueron violadas y no quieren dar a luz un hijo de la persona que le arruino su vida.

Nació el 14 de noviembre de 1982 en el barrio porteño de Caballito, fanático de Huracán y con un disco dedicado a la historia del club y de Oscar “Ringo” Bonavena; tiene una pequeña hija llamada Delfina, a la que le dedicó dos temas de su último disco Paradojas.

Entrevista a Piti Fernández