Un relato sobre la Segunda Pantalla. #Millennials

La Televisión en la era de la Generación Y.

Para muchos de los que nacimos después de 1980 el control remoto del televisor se convirtió en una extensión de nuestra mano. Hoy es smartphone lo reemplaza. La televisión el mal necesario de nuestro entretenimiento y ahora vive acompañada de nuestros teléfonos inteligentes.

Los nativos digitales, hemos aprendido a consumir información en momentos y formatos que para los medios tradicionales nos hemos vuelto un segmento complejo de abordar.

Para muchos creadores de contenidos el uso de las redes sociales, los teléfonos inteligentes y el boca en boca digital parecen apuntar hacia una solución balanceada para captar la atención de estos nuevos consumidores acostumbrados a la inmediatez.

Para entender mejor este fenómeno, me puse a pensar en mi experiencia y cómo he interactuado durante los años con el soporte TV.


Para mí todo comenzó de muy chico, mi papá, como buen arquitecto y fotógrafo tenía la vista puesta en el mundo. En general un personaje con acceso a tecnología e información — en mi casa el primer computador apareció durante un verano en 1984. Yo lo miraba como una especie de nave espacial con botones y luces que a mis 2 años era solamente una caja a la cual no me podía acercar. Mi viejo, término enseñándome a jugar alguna versión de algún juego de Atari de la época… ni idea que era, pero un vago recuerdo tengo.

En ese misma época, recuerdo un Betamax con el cual pasábamos películas grabadas por nosotros, eramos unos pequeños creadores de contenidos. Esta caja mágica, tenía un control remoto… Este fue mi primer hardware.

Aprendí a controla el Play/Pause/Rewind/Fast Forward.

Nada muy impresionante hoy en día, mi sobrino de 5 años hace mucho más que eso con su iPad. Pero no dejaba de sorprender a mis padres (que de seguro en ese momento no sabían realmente cómo funcionaba el sensor infrarrojo del control).

Pasaron los años, llegó el TV Cable a mi casa, con eso alguna variación de un cartoon network… ya los sábados de ver UCV Televisión no eran tan llamativos… cuando podía ver a monos animados a cualquier hora (o hasta que me mandaban a dormir, y como tenía un televisor en mi pieza, me dedique a ver MTV sin volumen)

Fast forward al 2011. Chao Cable. Decidí dar de baja el servicio de televisión de pago que me entregaba mi ISP. De qué me sirve si paso mi tiempo descargando películas y series horas después de ser estrenadas en su país de origen. Era feliz. Hasta que agarró vuelo el fenómeno del social TV. Donde todos en mi timeline de twitter estaban viendo lo mismo al mismo tiempo, comentando y discutiendo sobre lo bueno o malo que estaba este u otro programa, reality, talk-show o estreno.

Así fue como volví a contratar cable. Luego de casi dos años de abstinencia al zapping, caí en la tentación de ver de manera colaborativa el estreno de The Walking Dead, para que mis amigos no me spoilearan la muerte de Glen.

Ahora veo Masterchef los domingos.