EMPATÍA NACIONAL

Varias veces fui de las que le agarró en el bondi un tráfico horrible debido a los cortes de ruta por manifestaciones; habré llegado hasta 5 veces tarde en una semana gracias a esa situación. Creo que no me afectó económicamente pero sí que tuve una reacción de total repudio a esa acción que me incomodaba a tempranas horas de la mañana, hasta lo mencioné en un post de facebook que ni tuvo mucha repercusión.

En las últimas semanas, Asunción volvió a sentir estos cortes de calles y por varios casos sociales.

El estado olvidando todas sus deudas hacía el sector emprendedurista exigiendo el impuesto del IVA a todos los préstamos de los socios cooperativistas, y por el otro lado las cooperativas con un interés igualado al porcentaje que ofrecen bancos y financieras, déjando de lado su principal compromiso de “Cooperación económica” para el ciudadano. Tampoco olvido mencionar la otra exigencia de implementación de un nuevo sistema electoral para las cooperativas, el sistema D’Hont más conocido como Lista Sabana, un método proporcional “Necesario” para la situación electoral en las cooperativas; por mero hecho de que partidos políticos internos se han eternizado en el poder, rotando cargos para notarse así alguna diferencia aparente.

El estado exigiendo más impuestos, en un país pobre en infraestructura y progreso; impuestos que solo benefician a la clase con poder, dinero malgastado en lujos desorbitantes, mezclados en grandes escándalos como el planillerismo, las secretarías con sueldos triplicados por un buen cuerpo.

Sin desmeritar las oportunidades que ya han generado éstas entidades de ayuda financiera, es necesario que vuelvan a su esencia de Cooperación, reivindicando al socio como su beneficiario, brindando el interés más bajo en el mercado financiero. Comparto totalmente su lucha contra la imposición de un gobierno disfuncional carente del sentido de buena administración; ambas partes deben al ciudadano una deuda mayor a todos los millones en recaudación.

El ciudadano ya está cansado de renegar las injusticias, detrás del televisor de su oficina o del diarío del copetín en sus pocas horas de descanso; ya decidió salir a las calles a exigir una participación afectiva de todas las partes a la realidad suya, es decir, salió a exigir sus derechos y a pedirnos a todos más empatía.

Empatía al entender que podemos demorarnos en llegar a nuestros espacios de trabajo, entenderlos en que también nosotros podremos necesitar en algún momento de un préstamo y que también lo querríamos con un interés accesible de modo a que podamos generar oportunidades de progreso económico a nuestras familias, al entorno y por sobre todo al país.

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