Nuestra taza de café

The Retreat | Atenas, Costa Rica

Una suave brisa volaba de un lado a otro llevando consigo pequeñas hojas, el olor de algunas flores e incluso la neblina usual en los cafetales al acercarse setiembre. El clima en cualquier otro momento sería insoportable, pero ese día hasta el calor alajuelense era fácilmente disfrutable. Las horas estaban estáticas, como disfrutando un tiempo de descanso, y pasaban lejanas esperando así no hacerse sentir. Se advertía un aguacero en el horizonte y monte adentro se escuchaba la lluvia insinuar su llegada. Pero aún eso, aún la peor de las tormentas no generaba inquietud en ninguno de los jóvenes amantes quienes disfrutaban la paz provocada al alejarse de la ciudad unas cuantas horas para encontrarse con la inmensidad de los cerros. Era un día único, un día cargado con recuerdos que pisaba fuerte en el alma de todos los huéspedes de aquel hotel escondido en las montañas, para así dejar una huella profunda en sus corazones.

— ¿Ves aquel pueblito lejano en medio del valle? Ahí creció mi abuelo. Era entonces un pueblo minero hasta que llego el tren y cambió el paisaje— .

— ¿Era tu abuelo minero? —

— No, él fue agricultor e inclusive constructor de las líneas férreas. Conocía estas montañas mejor que cualquier otro y no paraba de hablar de ellas — .

— Parece que para vos estas montañas están llenas de recuerdos — .

— ¡Y de historias! Me han contado muchísimos cuentos y hasta leyendas que se han escrito en estos senderos — .

Los recuerdos emergen desde los cafetales antes de setiembre como la neblina y la flor del café. En el aire se olía ya un nuevo tiempo de cosecha mientras en el valle los agricultores estaban preparando otra temporada de recolección alistando canastas y cajuelas. Cada mañana los jóvenes y viejos se levantan con su taza de café, pero ninguno de ellos imagina el esfuerzo puesto por un pueblo entero al preparar la producción de una nueva recolecta. Todo esto pasa detrás de escena, sin tan siquiera levantar sospechas. Todas las historias empiezan a escribirse desde que se crean los recuerdos, sin tan siquiera avisar que existen.

— Y vos, ¿habés escrito alguna de esas historias?

— Aún no, pero hoy recolecté varios recuerdos para incluirlos. ¿Vamos por un café?

Las relaciones, como las historias y el café, se construyen a base de recuerdos.

Historia escrita en una tarde lluviosa en The Retreat Costa Rica.

Waiting for Jesus to come back. Meanwhile, I drink coffee.

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