Flores

¿Como te fue en clases?

Luz, agua, y vos enterrando los dedos en mi cabeza. No me detengo para pensar pero todos los pensamientos pasan por mi cabeza. Mientras tanto descansas tus manos en la dulce negligencia, no sos culpable, solo humano.

Me gustaría ser igual, comer donde quiera y donde quiera ser comido. Pero prefiero que no lo hagas, me revuelve las entrañas y oscurece mi pecho. Solo.

Y en la ola de pensamientos caes con tanta fuerza que irrumpís en mi sistema, catástrofe. Tus manos sucias escriben palabras ciegas en mis brazos y sacudís tu veneno cerca de mis heridas, justo para llenarlas de una sustancia tan negra como tu corazón. Cuanta maldad inconsciente y aún así me quiero comer tu boca.

Entre las ruinas de este lugar me pierdo con los árboles. Todos son pálidos y me ven con resentimiento, puede que estén molestos pero en realidad me esperan. No veo más allá de mi nariz, mi ego no me lo permite. Solo si es tu frágil silueta a la distancia que baila pero nunca cerca mío. Rechazo.

Entra el vacío sin aviso. Tiendo a sumergirme más de la cuenta en el río de sangre que corre por mis venas, corre rápido. Y más rápido cuando pienso en vos, se tiñe de blanco y luego de negro. Mientras más estás frente a mis ojos más pesado me vuelvo hasta ser denso como el agujero negro en mi frente, cálido y frío, no es agradable.

Pero igual no te importa porque ya sabes lo que sigue y yo también lo conozco. Me gustaría cambiarlo pero mis brazos no aguantan y mis pies ya están cansados, solo con tocar tus labios y ya morirme de una vez. Al final soy una caja negra que no comprende la manifestación física de su consciencia.

Vos sos eterna, yo dispensable.