Si, me fui.

Hace dos años salí de Venezuela, por mi bienestar mental y emocional, ya que tanto mis problemas personales como la situación del país me tenían sumergida en una terrible depresión. Sigo deprimida, pero eso es otra historia.

En estos dos años, no sólo me ha tocado ser una espectadora más de los problemas que se viven en el día a día del Venezolano que no ha podido emigrar, sino que, si logras emigrar, se te juzga por ello. Es muy común leer comentarios en las redes sociales bastante tóxicos al respecto. Cosas como: “tu emigraste, no tienes derecho a opinar” o “qué te importa a ti? Sí tu ya te fuiste.” son habituales de leer.

Y es qué, acaso el emigrar me hace menos Venezolana?

Yo nací en Caracas y siempre estuve, estoy y estaré orgullosa de haberme criado en el centro, parroquia Santa Rosalía, ahí entre la Av. Baralt y la Av. Lecuna, en una de las parroquias más inseguras y a la vez, una de las más históricas de la ciudad. conozco desde Pérez Bonalde hasta Palo verde, muchos de mis mejores recuerdos, mi familia, mis amigos más cercanos, todo lo que conocía está en ese valle del caos que es Caracas.

Cuando decidí emigrar, mucho antes de escoger mi destino migratorio, fue, porque como muchos, me vi sin futuro, sin esperanzas y sin mejoras en el horizonte. Si alguien me hubiera dicho que las cosas cambiarían, me habría quedado. Pero hoy, a un poco más de dos años de mi partida, veo como las cosas, no sólo han empeorado, sino que esos que aún están luchando en las calles por mantener la democracia contra un régimen dictatorial son abatidos. Un país donde pesar distinto puede terminar matándote.

Me encantaría poder hacer más desde donde estoy, tener poderes mágicos y sacar a todas esas ratas que tienen el poder bajo control. Jamás Venezuela había tenido un gobierno tan incompetente y despiadado como el actual, ni siquiera cuando se estuvo en dictadura establecida constitucionalmente el país llegó a estar tan mal como ahora. La gente no tiene que comer, no hay medicamentos, insumos básicos, las generaciones futuras se están criando como animales violentos, educados bajo una doctrina supuestamente de izquierda socialista impuesta por un militar resentido que quedó como un mártir tras su muerte. Me da rabia ver como se afianzan de la ignorancia de la gente para manipularlos y siguen culpando de todo a los gobiernos anteriores, gobiernos cuyo último mandatario salió del poder hace 19 años.

Hoy veo las noticias, las pocas que logran llegar y veo a ex compañeros de carrera trasmitiendo la información, subiendo fotos, cazando la noticia aunque pongan en riesgo sus vidas. Y se me llenan de lagrimas los ojos, parte de mi está con ustedes.

Yo sí, me fui. Pero no por eso deja de dolerme mi país.

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