Repítelo hasta que te lo creas…

No te necesito para respirar, no te necesito para vivir, vaya no es que te necesite en lo absoluto…


Pero no sé quién nos metió la idea de que esto lo hacemos por necesidad. La verdadera belleza de esto no está en sentirnos necesarios, sino complementarios.


O tal vez sí te necesito y quiero olvidar tu ausencia. Palabras van, palabras vienen. Y mira que de palabrería boba sé mucho.

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