9 de Noviembre

Madrid, 2O13


Observo el despertador que se encuentra al lado de tu cama. Aseguro que sigas profundamente dormido y que mis movimientos no te vayan a despertar.

Aunque ya no importa realmente, porque sé que mi partida no es la fractura de la relación y no puedo aguantar otro año más aquí.

¿Qué nos sucedió?

Me siento como una estúpida por no haberme dado cuenta antes de que nuestro amor estaba más desgastado que tus jeans y las caídas que tuve no fueron tropiezos cuando tu mano se supone que me sostenía.

Y te amé.

¿Qué te sucedió?

No importaría la sangre derramada, pero son de batallas perdidas, y no estoy dispuesta a ponerme de rodillas otra vez, con soldados fallecidos que no se pueden curar y las órdenes de un peón que se cree superior.

Me siento cansada, asustada y llena de valor.

¿Que qué me sucedió?

Me confundes.

Si tan solo mis lunares fueran más que tus traiciones y tus palabras reflejo de tu interior, no estaría escapando a las 5 menos 10…

No estaría emocionada por saber que probablemente no te voy a volver a ver.