EL FUTURO DE LA EDUCACIÓN
Latinoamérica, en gran desventaja por las nuevas tecnologías
Preparar a los estudiantes de los países latinoamericanos constituye un gigantesco reto para la región, estamos atrasados con el tema educativo global; existen grandes factores que nos colocan en últimos lugares de la fila en la evolución educativa; la pobreza y la corrupción de nuestros pueblos son los más relevantes.
La UNESCO nos advierte que a raíz de la creciente preocupación sobre las posibles crisis económicas y mundiales futuras, se plantea la cuestión de saber si las y los estudiantes de hoy en día cuentan con la combinación de pensamiento crítico, creatividad y habilidades de colaboración y de comunicación que resulta necesaria para lidiar con las nuevas situaciones inesperadas que afrontarán.
Si bien se reconoce que la educación debe transformarse con miras a propiciar las nuevas formas de aprendizaje necesarias para afrontar los complejos desafíos mundiales que tenemos por delante, no existe un enfoque único recomendado sobre cómo preparar a las y los jóvenes para el siglo XXI.
Con la educación del futuro el conocimiento de una persona ya no será medido por las horas que pasó en un aula de clases ya que gracias al uso de herramientas tecnológicas el aprendizaje se vuelve infinito y dinámico.
Los educadores dejarán atrás las charlas magistrales; pasarán a ser facilitadores y orientadores; encontrándose con alumnos más exigentes; situación que les obligará a actualizarse constantemente en temas diversos, no bastará saber de una sola ciencia, sino que estaremos obligados a estudiar diversas especialidades para prepararnos y saber de todo un poco.
Las escuelas se convertirán en redes, los alumnos en clientes, y los educadores tendrán que regirse a los estándares impuestos, para hacer de este un negocio rentable.
Organismos como la OCDE, aconsejan que la educación ya no debe ser responsabilidad del Estado, llevándola a la privatización y veremos la educación convertida en el negocio más rentable del siglo ya que a pesar de que la tecnología la vuelve más accesible; y todos tendremos acceso al conocimiento mediante internet; las certificaciones que se exigirán al currículo, la convertirán en el negocio más rentable y perseguido por las grandes marcas educativa; desplazando cualquier tipo de educación regional con sus mecanismos de acreditaciones.
A pesar de que el movimiento educativo es una revolución que nadie podrá detener, debemos estar vigilantes a las políticas públicas utilizadas en nuestros países ya que las decisiones que tomen nuestros gobernantes, podrían ir en detrimento para cada estudiante; desde el presupuesto estatal para la compra de tecnología con miras a que la educación entre hasta los sitios más recónditos de nuestros países, hasta tomar en cuenta que la tecnología tendrá que ir acompañada de contrataciones de personal especializado para darles el mantenimiento y el provecho deseado; de lo contrario estaremos frente a costosos presupuestos para escasos dos meses de vida útil de los aparatos tecnológicos, representando un mal uso de los recursos.
Además de ser una delgada línea que nos permite tener ciudadanos bien educados y acreditados, pero que los los mismos serán manejados al antojo de las más grandes MARCAS con los altos estándares y acreditaciones que las mismas requieran.