Jesús Enrique Rosas
May 31 · Unlisted

“Me siento vacío”.

Si a usted esta frase no le dice nada, simplemente siga de largo; pero si con frecuencia se siente sin ganas de nada o que está atrapado en un bucle sin fin, preste atención.

Muy probablemente padezca de un síndrome que afecta a media humanidad.

La raíz:

Cuando aún éramos nómadas hace 10.000 años, no podíamos darnos el lujo de asentarnos.

Permanecíamos alerta las 24 horas del día, todos los días, atentos a cualquier amenaza.

Depredadores. Fenómenos naturales. Suegras.

Relajarnos significaba la extinción.

Un día, todo cambió:

Producto de miles de años de observar el mundo que nos rodeaba, comenzamos a domesticar animales y a experimentar con la agricultura.

Al fin, había llegado el día en el que ya no tendríamos que vagar.

Podríamos asentarnos.

Suponíamos que esto era algo bueno, pero…

…intercambiar nuestra vida nómada por el sedentarismo fue una decisión que tomamos para poder alimentar una cantidad cada vez mayor de bocas.

La idea de poder producir alimento en un mismo sitio, repetidas veces, era extremadamente seductora.

Pero pagamos un precio brutal:

La vida del agricultor era literalmente, esclavizante. Nada que ver con el nómada aventurero, cuyos días eran uno distinto del otro; cada uno era un nuevo reto.

Para el agricultor, ni su cuerpo ni su mente estaban preparados para esa tarea repetitiva.

Ya sabe para dónde voy…

Nuestra programación no ha cambiado mucho -si es que nada- desde nuestros antepasados nómadas hasta hoy.

Seguimos sintonizados en ese continuo buscar de ‘algo más’.

No es que seamos inconformes.

Es que lo necesitábamos para sobrevivir.

Hoy ya no lo necesitamos. Más bien…

…creemos la idea de que una vez obtenido esto o aquello, tener este título o esta relación, la vida está lista.

Ahora mismo usted tiene poco o mucho, y aún así siente que quiere “algo más”.

Por eso se siente vacío.

Por eso hay vicios tan populares.

Pero la solución es otra:

Entienda que nuestra naturaleza sigue siendo nómada. Y en este caso me refiero a su mente.

Quedarnos en el mismo sitio ‘mental’, le producirá una sensación de desasosiego que intentará tapar con emociones nuevas.

Pero la respuesta no está afuera.

Está dentro de usted:

Permítale a su mente ser nómada en cosas que le enriquezcan como ser humano.

Por ejemplo, en aprender un nuevo idioma. Interesarse por algún problema no resuelto que aqueja a otros. Leer para reflexionar.

Saque su mente a pasear, aunque sean solo 15 minutos al día.

Verá.

Reflexione sobre esto.

Dele un par de vueltas y piense en qué puede hacer para recuperar esa sensación de descubrimiento constante que gozaba hace miles de años.

Si le fue útil, compártalo.

Nos encontraremos en esos paseos. Lo sé.

#Namaste

Jesús Enrique Rosas — @Knesix

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    Jesús Enrique Rosas

    Written by

    Body Language and Behavioral Analysis Consultant — Imperial College London.

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