Con ustedes: Los Chilennials Digitales

(Los dueños de sus marcas, productos, servicios, redes sociales…)

Chilennials afuera del Metro Manquehue. Foto por Felipe Cerda Maira.

EL DIGITAL QUE NO ES DIGITAL

Tengo la suerte de tener acceso a Internet desde los 16 (este año cumplo 34) y trabajar en ella desde los 20, y creo que más de la mitad de mi vida en foros, webs, chats y distintas comunidades digitales encima, me han dado una experiencia distinta a los demás usuarios Chilenos de Internet, pero eso no significa que sea mas o menos digital que el Chileno promedio.

Peor, me he dado cuenta que los “Chilenos Digitales”, esos Chilenos que tienen acceso a Smartphones e Internet, no se sienten digitales, siendo que usan Spotify, Netflix, Playstation Plus, arriendan casas en Airbnb, e incluso algunos tienen subscripciones a Tinder Plus.

Hay una especie de fobia a admitir que tienes gadgets o usas tu smartphone para twittear, un miedo a admitir que usas la tarjeta de crédito para comprar en Aliexpress o Asos, pero peor, mas miedo a admitir que eres igual al casi 80% de la población que se conecta a Internet desde su smartphone.

Les da verguenza admitir que son “nerds”, siendo que lo primero que hacen es bajar en el mejor de los casos Instagram, para seguir a sus estrellas virtuales, pero en realidad, van directo al jueguito que cuando se te acaban los créditos, te deja como un mendigo virtual pidiendo vidas en Facebook.

A tono personal, creo que es porque estos usuarios creen que “tienen que aprender algo nuevo”, me refiero a que aceptarían que son parte de un mundo digital que conlleva ciertas reglas y eso, es exactamente lo que limita el crecimiento del “pensamiento digital” en este país. Cuando uno de los nuestros viaja al extranjero, lo primero que hace al ver una aspiradora Roomba, es querer una; pero al extrapolarla al uso que se le daría en Chile, la cosa cambia: se ve “medio ridículo” tener una aspiradora robot. ¿Estamos en Chile o no? Donde las aspiradoras que usan agua son “del futuro”.

Ahora, esto va muy conectado a la madurez de un país, pero más importante a la idiosincracia de un país, que en este caso, se puso al día muy rápido con la tecnología, donde hay casi 24 millones de aparatos celulares, y según el último censo, parece que somos más de 17 millones.

Si lo bajamos en edad, madurez (y sentido común) Chile, es un país 100% Millennial, ya que en cierta manera vuelve a nacer con el triunfo del NO, en 1988. Si bien los Millennials se definen a los nacidos desde el 80, nuestro “desarrollo digital” parte en esos años.

Eso si, no podemos olvidar que los Millennials creen y son de una forma específica; creen en la honestidad entre sus pares y en la colaboración, en los trabajos con sentido y en aprender para enseñar, en luchar por un fin y en mejorar el mundo al que vinieron, en sacar provecho del presente y que también son versátiles; si algo no los apasiona, lo abandonan.

Bueno, nosotros somos una especie de Chilenos Digitales Millennials o “Chilennials Digitales” y lo queremos todo, lo queremos ahora, lo queremos a un click y si es posible en cuotas. Pero no olvidemos que estos Millennials son los que tienen poder adquisitivo y que somos 4,28 millones de personas entre 21 y 35 años.

Ahora, pensemos en estos tiempos; donde las marcas y servicios están “siempre disponibles” (no como antes que teníamos que visitar sus sucursales). En esta época digital, de la inmediatez absoluta, nos trae libertades, pero: ¿Estamos listos para entender el precio de esta libertad? La pregunta va hacia las marcas, no hacia los usuarios. Los usuarios hacen lo que quieren, ellos son “libres”.

MALLS EN CHILE

Seamos justos: antes del plebiscito de 1988, ya se venia fraguando un movimiento libertador que nos ofrecía nuevas opciones para tener más cosas, esas que veíamos en televisión los fines de semana, mientras disfrutabamos del tiempo en familia, este cambio en la sociedad chilena, parte con la llegada de los Malls en el ‘82 con el Parque Arauco.

“El mall fue la primera gran competencia para Sábados Gigantes”. -Mario Kreutzberger

El Mall llega con una libertad que nos saca de los problema de casa, ya que la gente empieza a disfrutar ahí sus fines de semana, deja de lado a Sábados Gigantes para ir al Mall, donde vuelven a ver cosas que nunca antes vieron y que al mismo tiempo, esta vez irónicamente la crisis no les permite tener.

En 1984 sin ir mas lejos, Los Prisioneros estrenaban “Latinoamérica es un pueblo al sur de Estados Unidos” donde queda clara la tendencia a copiar sus barrios y su estilo de vida.

Esta sociedad de consumo se ve apoyada por la llegada de las tarjetas de crédito a Chile en 1989 y gratuitamente recordemos que podríamos haber ido al mundial del año 90. (aplausos a nuestros Baby Boomers).

Una nueva Chilenidad se empieza a respirar a partir de los 90's, impulsada en parte por las ganas de consumir el estilo de vida de Estados Unidos, también sufrimos una suerte de aceleramiento digital, donde la llegada de Internet nos abría las puertas de las comunidades digitales, pero este sobreconsumo digital al que nos empezabamos a acostumbrar, traía otra situación a la que rápidamente nos acostumbraríamos: El pirateo

El infame cassette de “Home Taping is Killing Music”, campaña británica anti-piratería de 1980.

Recuerdo que la primera vez que me conecté a Internet no fue en mi casa, y que fue a IRC, no a navegar, ya que no teníamos internet explorer en ese compaq de una pieza, que a su vez podría haber sido el hermano pc tercermundista de las macintosh classic ii, pero nos conectamos a conocer gente, a saber que estaba haciendo otra gente en Internet, era como encontrar una frecuencia en la radio, pero no era lo mismo, era encontrar a alguien como tú, con intereses diferentes, era explorar, fue la mejor experiencia de Internet que se pudo pedir.

Al mismo tiempo, con el acceso a una precaria Internet por teléfono, que para nosotros era conectarse directamente con la NASA, donde el contenido para esa época no era tan limitado, pero si muy pesado. Daba a nacer en Chile a las primeras BBS, esas que te compartían datos durante la noche, cuando nadie usaba el teléfono y en archivos seccionados para que los modems pudiesen bajar en tandas y luego ser compilados al tener todas las piezas.

Con Atari, si querías un juego, ibas donde tu amigo, copiabas el cassette y llegabas a tu casa a jugar (4 horas después), pero las campañas anti pirateo funcionaban distinto para PC, con el tiempo si comprabas algo para disfrutar en tu computador, te daban una especie de biblia con códigos, y cuando te pedían una llave, la buscabas en coordenadas y las ingresabas en el computador (fotocopiar esa cantidad de hojas era imposible), pero con el tiempo esto llevó a las comunidades de hackers a encontrar maneras de romperlas o de crearlas; todo eso para poder favorecer al usuario, en síntesis, nos acostumbramos a tenerlo todo, de una manera simple y que otros lo hicieran por nosotros.

SOCIEDAD DE CONSUMOH! QUE LINDO ESO!

Recapitulando; Los Chilennials Digitales son una sociedad joven, que no le gusta gusta admitir su ñoñería y acaban de aprender que tener lo mismo que el vecino y no pagar por ello es lo mejor. Creemos en la comunidad y en el bien común, el sueño de Marx, pero virtual.

El uso de tarjetas de crédito en Chile, no es menor: Según el último informe de la SBIF, en Octubre del 2015 teníamos 12,622,251 tarjetas de crédito emitidas en nuestro país. Siendo justos, aproximadamente un tercio de este número generó transacciones mensualmente ese mismo año, pero estamos hablando de 4 millones de tarjetas con transacciones mensuales. (4 millones de usuarios que tienen la posibilidad de comprar por internet).

Y vaya que tenemos ganas de comprar por Internet, pero recordemos, “los chilenos no somos usuarios digitales, solo compramos por Internet”. Queremos todo lo que vemos, y ahora podemos comprarlo. El único problema es la Aduana, y después Correos de Chile, pero da lo mismo, porque compras ahora y llega en 30 días a tu casa. O lo compras por amazon y sigues el shipping desde la app. Pero ojo que no soy digital, no cacho mucho de eso. Sin ir mas lejos, ahora los que tienen cuenta RUT, pueden conectarla con una cuenta PayPal y comprar en el extranjero.

Este Chilennial Digital, tiene acceso a literalmente lo que quiere, ahora incluso puede comprar en dolares y pasarlo a cuotas. Entonces, ¿Debería tener miedo como marca? Si, ahora te cuento:

BANDA ANCHNOT (se lee anchnat)

Al tipo de usuario que nació conectado a Internet, o que ha vivido gran parte de su vida conectado, comunmente es llamado “Nativo Digital”, pero para mí, somos más “Aborigenes Digitales”, ya que si bien partimos en esto de Internet, con la llegada masiva del TV Cable y la Banda Ancha, los nuevos “Colonos Digitales”, nos quitaron de nuestras manos los usos y las razones de usos de las plataformas y también sus protocolos de uso.

Lo que importa en este punto, es que estos usuarios no se adaptaron a Internet, la adaptaron a ellos. Donde los usuarios Chilenos lograron incluso que fuesemos la comunidad de usuarios mas importante para Fotolog, donde teníamos 4.8 millones de cuentas activas en el año 2008. Eso fue hace 8 años atrás y ahora la historia se repite en otra plataforma donde compartimos más que fotos; Facebook. Donde tenemos por lo menos 10 millones de usuarios.

Las marcas en redes sociales, desde hace unos años, empezaron a darle fuerte al tema de creerse una persona más y conversar y ofrecer ayuda por un canal no tradicional: 
Primero conversando, pero no contestando, mejor dicho, interrumpiendo a los usuarios y cuando ellos querían interactuar, los ignoraban; lo que logró que al final, los usuarios perdieran el respeto por las marcas que tanto querían y solo llegasen a ellas por concursos o promociones.

MARCAS Y CHILENNIALS DIGITALES

Recordemos que el Chilennial Digital cree en la transparencia, en la honestidad y no le gusta ser engañado, por eso la primera etapa de redes sociales en Chile, fue un fracaso. Las Marcas usaron las mismas estratégias que venian usando de antes, pero con esto los usuarios se dieron cuenta del poder que tenían y comenzaron a juntarse en comunidades, algunos crearon movimientos y hashtags y las marcas tuvieron que hacer lo que evitaron en un comienzo, responder las preguntas incómodas o peor aún, cerrar instalaciones por la presión social.

En una segunda etapa, una mas actual; las marcas empezaron a generar contenidos para esas comunidades y en realidad es el mejor consejo que se le puede dar a las marcas; “escuchen, aprendan, apliquen”. Pero las marcas están demasiado preocupadas haciendo lo que ellas quieren, entonces, nuestro Chilennial Digital aparece de nuevo; ¿Y que hace? No las lee, las ignora, las bloquea o mutea y ¿Que hace la marca? Sigue “invirtiendo” en patrocinar sus mensajes, para que le llegue a la fuerza a esos que simplemente, ya no creen en ellas o en sus contenidos.

En vez de dar la sensación de estar en la misma frecuencia, las marcas se comportan como padres ausentes, esos que llegan a saludar para el cumpleaños y navidad como si nada. Todo lo contrario de lo que ofrecen las redes sociales a este tipo de usuario, que es continuidad, compañía, una nueva familia, (una distante, pero a la que leemos cuando queremos).

El Chilennial Digital siente cercanas a las marcas que lo hacen bien y conectan con ellas, pero a las que lo hacen mal, la indiferencia es mejor manera de darles a conocer que todo se acabó. Puede ser peor aún, las van a trollear, incluso a los políticos les pasa; que digo, si hasta a la presidenta la tutean.

Este usuario también sabe usar Google, y no perdona, y no va a tardar en encarar a las multinacionales o a la justicia con la verdad. Cuidado, que puede que esa verdad, no sea tan verdad, y tengas problemas apenas se viralice, nadie va a revisar las fuentes. ¿Revisaron las fuentes?

Con la llegada masiva de los foros en Chile, se armaron comunidades de consumidores con distintos intereses, donde se habla de los beneficios de X tarjeta de crédito, o de que empresa no les cumplió con el plazo de la cama 2 plazas. Los consumidores chilenos no solo se empoderaron, sino que se empezó a beneficiar de esto, se dio cuenta que por primera vez, tenían la razón, y que juntos podían ayudarse entre ellos.

Eso si, los consumidores son los que mandan, si ellos no te creen, no creen en que te adaptaste y cambiaste de verdad, no te va a ir bien. Las redes sociales; son clubs, asociaciones, grupos y están en eso por algo, entonces, como ellos se conocen y re-conocen a sus pares, es extraño cuando llega alguien “tan” interesado en algo que antes no lo era, sobre todo si es una marca. Si esa marca no se hace cargo de un problema, no soluciona algo que afecte a esa comunidad o no se conecta con ella, tu esfuerzo es en vano.

Los Chilennials Digitales se aburrieron de esperar, si una marca no los escucha, ellos van a encontrar la manera de llegar a ellas o a ese producto/servicio. Si una marca no ofrece el producto que quiero, lo busco en giwer.cl, si no existe un servicio de entradas como el que busco, lo invento, si nadie ha inventado un portal de pitutos por 5mil pesos, lo hago, si mataron una radio con la musica que me encanta, hago una virtual, en fin. ¿Estamos con, o contra los Chilennials Digitales? Yo me sumaría lo antes posible, mientras estás a tiempo.