FAT´S FOOD

(Una historia de cuarta, para el Tercer Mundo)

Capítulo1

En la mañana del 31 de agosto de 2035, el profesor Julius A. Galbridge, de la Universidad Federal de Denver, estado de Colorado, llevó a cabo una gigantesca hazaña científica: consiguió transmitir pequeños paquetes de energía en forma de unidades calóricas de un ser vivo a otro, a través de ondas electromagnéticas. Este descubrimiento extraordinario significó que el hambre en el mundo tendría literalmente los días contados. Ahora sería posible cumplir el sueño de todos los gordos del mundo: ser esbeltos, gracias a la donación de gordura, que iría a parar a los hambrientos para librarlos de la desnutrición. El sueño cristiano de la humanidad para compartir una mesa de alimentos (aunque virtual) se había hecho realidad.

Las Naciones Unidas implementaron el uso inmediato del invento del profesor Galbridge. Merced a los buenos oficios de las diferentes congregaciones religiosas, las instituciones internacionales de caridad y fundaciones privadas de las naciones centrales, comenzaron a instalarse en África, América del Sur y otras zonas subdesarrolladas los equipos técnicos necesarios para que la población recibiera la grasa sobrante de la gente del Norte. Por primera vez en la historia algo se les quitaba a los ricos para dárselo a los pobres, ¡con la completa anuencia de los primeros!

Mientras tanto, en los países del Primer Mundo, la televisión mostraba una y otra vez en los noticiarios y programas de interés general cómo era el mecanismo, que se denominó Fat´s Food. El método era seguro, eficaz, rápido, higiénico y no dañaba la salud si se respetaban los períodos biológicos de adaptación. Hasta podían perderse 25 kilos en un solo tratamiento intensivo, proceso que podía durar a lo sumo dos horas y también se podía donar la gordura a varias personas diferentes en la misma sesión. El caso más extraordinario sucedió con Ben Bronstein, de Kentucky, que en una sola sesión donó a una familia haitiana una cantidad de 47 kilos de grasitud. Finalizada la bondadosa tarea, Ben fue invitado a un asado (barbacoa) por la Iglesia Evangélica Luterana Franco-Suiza, fervorosos creyentes de la reencarnación de Calvino, quienes, desde luego, no eran partidarios de la reencarnación.

El Papa Washington I bendijo en una ceremonia privada el invento de Galbridge, señalando que el aporte hecho a la humanidad por la ciencia podía compararse únicamente con los milagros de Jesús cuando multiplicó el pan y los peces ante las multitudes hambrientas. Con el tiempo, las máquinas Fat´s Food se multiplicaron en todo el mundo y eran solicitadas hasta por naciones subdesarrolladas que contaban con un inmenso plantel de funcionarios corruptos, lógicamente también excedidos de peso. Las cabinas donde se realizaba el proceso cambiaron con el tiempo: al principio constaban de un simple sillón donde el obeso se sentaba, siendo rodeado de inmediato por una niebla química y pegajosa que se fijaba sobre la piel y se encargaba de absorberle a través de ósmosis los excesos mantecosos del cuerpo. Al revertirse el proceso, las ondas llegaban a la cabina receptora, casi siempre colectivas, repleta de miserables de todo el mundo, que aguardaban ansiosamente la hora de la comida.

(continuará…)

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