Quién a quién

Aceptamos el amor que creemos merecer."

Una frase que empezó a decirse como adagio de los mismos que dicen "aunque pegue maridito es" y "el tiempo de Dios es perfecto", pasando por su popularización en un libro para adolescentes que derivó en la primera película para "únicos y diferentes" y soñando hasta en las letras de un italiano de versátil voz mientras intenta cantar pop, si esa es mi introducción es porque aquí quiero hablar sobre todo lo contrario.
¿Que pasa con los amores que no aceptamos porque creemos no merecer?

Deconstruyendo:

1) El amor no precisamente es esa película de Disney que hace llorar a los y las aserrimas fans de Pocahontas, que reproduce la fórmula de la princesa enamorada, el príncipe azul, los polvos mágicos y el final felíz, si el amor al prójimo realmente fuera real ni siquiera fueran necesarios productos como los que se citan antes, el amor no es más que idealizar algo en la persona de turno, es algo así como esos rompecabezas básicos para niños, con cuatro piezas que ubicar sobre una figura cuya pista es la misma imagen; entonces el primer error es creer en el amor como creer en Dios, el amor más que unir separa, lo que une es la coherencia; actualizando entonces la cuestión sería: ¿Que pasa con las personas (que intentamos idealizar narcisiticamente) que no aceptamos porque creemos no merecer?

2) El aceptar, dejarse influir por una persona u otra que se cruzan por la vida es como dejarse poner una inyección; ya que hay tantas opciones de cura que uno duda de la enfermedad, y las personas lamentablemente sólo aceptamos lo que se nos hace mas familiar o menos infamiliar de alguna manera (sea esta buena o mala), directa y estrechamente relacionada a lo que nos trauma, que a parte de subjetivo lo convierte en confuso, como preparar y servir un café, yo no acepto un café instantáneo, yo no acepto un café muy dulce y yo no acepto un café frío, pero de fijarme tanto en la amargura del café no pude ser el té que quien acepta/admite necesitó. Entonces mas que aceptar es "aceptarnos".
Actualizando entonces la cuestión OTRA VEZ, sería: ¿Que pasa con las personas que intentamos idealizar narcisiticamente y entendemos que son demasiado diferentes a nosotros para aceptarlas porque creemos no merecer?

3) El merecer, la peor equivocación de nuestra especie, que asumió que debería alguien hacer méritos (o en otras palabras portarse bien (sumisión subjetiva)) para obtener un "amor", rosas, chocolates, caballerosidad, castidad y otros inventos; el merecer sólo es lo que obliga al otro a esconderse y a dejar de ser "el" para ser pseudosimientos de quién lo quiera idealizar, merecer es encajar.
Actualizando y finalizando entonces la cuestión sería: ¿Que pasa con las personas que intentamos idealizar narcisiticamente y entendemos que son demasiado diferentes a nosotros para aceptarlas porque creemos no necesitan cambiar?

Pasa que creamos una paradoja, que queremos construir sobre ellas algo que no se puede porque se construyen solas, pasa que son diferentes y eso es lo que queremos familiarizar, y pasa que queremos cambiar nosotros en lugar de ellos, lo que vuelve al principio; en una sociedad ideal nadie debería cambiar, nadie debería ceder, y todo se podría complementar, en ésta sociedad sólo queda sabotear desde adentro, hacer coherente a Mickey Mouse y hacer saludable la Coca-Cola que el corazón bombea sangre y la mente nos hace sentir la vida. Las cosas como son, la realidad en su lugar, en la subjetividad.