I.
Frío pero con sol. Una combinación óptima para los indecisos. Ella aprieta el botón para llamar al ascensor mientras se termina de subir el cierre del tapado y amolda la capucha sobre sus hombros.
Puede ver, a través del hueco de la puerta, los cables sucios que traen el receptáculo hasta el piso ocho. El movimiento lento contra la gravedad contrasta contra el círculo luminoso del ventiluz que hay detrás.
“Me gusta el recorte de luz y cables”, comenta ella y él la mira desconcertado. Luego viene un comentario cargado de estética licuado por la reciente penetración sobre sábanas con gran contenido de polyester.
Ella apoya la mano sobre el picaporte con ansiedad, puede abrir la puerta sin que el ascensor esté en el piso. Una incitación al salto.
La caja llega y el recorte de luz desaparece. “Es un piso ocho”, comenta ella y calcula el resultado del impacto si los cables no resisten.
Pero el hilo sigue funcionando y los lleva hasta el nivel donde se paga el extra por el pernocte.
Afuera sol y frío. Para los tibios.
