Defensor Impecable

“Siempre alejo de mi a las personas que quiero o me quieren” es una de las frases más estúpidas que he escuchado.

Ellos son los que se alejan, no tú.

Esto es fácil resumirlo en:

1. Lo que esperamos: Vivimos en un mundo donde todos esperamos que alguien nos dé algo. También lo hago y NO es estúpido.

2. Lo que no esperamos: Una decepción o resultar ser traicionados por ese alguien. Esto SI es estúpido.

Lo explicaré con un ejemplo:

En un partido de fútbol los defensores ejercen un papel importante; dificultar el paso a los delanteros enemigos y evitar un gol en contra.

Durante 85 minutos, un defensor ha hecho un trabajo excelente, ha logrado mantener intacta, con ayuda del portero y el equipo, su cabaña. Los fanáticos le aplauden, sienten gran orgullo por aquel jugador y hasta lo empiezan a considerar un ídolo: es un “defensor impecable”.

Faltando 1 minuto para escuchar el último pitazo del árbitro, el “defensor impecable” comete un error, permitiendo así, que el contrincante anote y tome ventaja.

Él que había dejado cuerpo, alma y corazón en aquel partido había dejado de ser la estrella, todo el público lo empieza a abuchear y gritarle groserías. Todos ahora, ignoran la magistral obra que desempeñó aquel defensor antes de su garrafal error y lo único que terminaría de importar y de lo único que hablarían los fanáticos sería de la derrota de su equipo favorito.

El “defensor impecable” que jamás debió haber estado en el campo de juego, termina siendo odiado solo porque el público no esperaba una desilusión.

Nada lejos de la realidad fuera de un partido de fútbol. Seguro existen acciones de los humanos que no podríamos perdonar pero estar preparados puede amortiguar el golpe. Si aún no lo descubres, te cuento cómo.

Todos cometemos errores, todos merecemos una segunda oportunidad el trabajo más difícil es, identificar cuando se aprovechan de esas oportunidades que otorgamos.

El pasado importa, aún más si hay cosas buenas que valorar. La vida no es un partido de fútbol, no podemos tirar a la basura la buenas vivencias, los momentos que nos han sacado sonrisas o hasta carcajadas por una falla en el último minuto.

Las malas personas tienden a ser buenas. Estoy seguro que el “defensor impecable”, ha aprendido de su error y sin duda alguna la próxima vez, en algún otro partido, luchará para no volver a cometer el mismo error y eso no quita que pueda cometer otro.

Puedes ser bueno, decir sí a todo, pero una vez que no accedas a algo o vaya en contra de lo que esperan de tí se irán pensando que eres el malo. ¿Es justo continuar? ¿Tú alejas a los demás? ¡Claro que no!