El día que casi masturbé a un pibe en el colectivo

En marzo de 2014 me llamaron para hacer un reemplazo en una escuela de zona sur de Rosario. Cuando entré a la sala de profesores me encontré con Nacho. Habíamos sido compañeros en el profesorado. No éramos amigos, pero teníamos buena relación. Ahora puedo decir que sí nos hicimos amigos porque después de este encuentro casual vivimos muchas cosas juntos.

–¡Darling! ¿Qué hacés acá?

–¡Ey, Nacho! Vine a reemplazar, ¿vos?

–También. ¿Viste que acá son top y tienen un montón de horas de inglés? Por eso nos llamaron a los dos, se superponen las horas.

–Ajá.

Nacho me hablaba haciendo un montón de ademanes. Tenía puesto un chupín rojo y una camisa a cuadritos negra y blanca. Yo parecía una monja al lado de él. Tenía una camisola que me quedaba demasiado grande. Los demás docentes lo miraban. En eso sonó el timbre y cada uno fue a su salón correspondiente a dar clases.

Cuando terminó el reemplazo salí de la escuela agotada. En la vereda me tomé una botellita de agua entera. Me dolía la garganta.

–¡Ay, qué pendejos!– dijo Nacho.

–Inbancables– dije con voz ronca.

–¿En qué cole te vas al centro, dear?

–En el 103.

–Ay, noooo. Pleaseee. Yo lo tomé para venir para acá. Es horrible ese colectivo. Te juro que podía sentir el olor del testículo derecho del tipo que iba al lado mío. Un horror.

–¿El testículo derecho? Qué específico–dije riéndome.

–Terrible. Vamos en el 134 o 135. Lo peor que podés oler ahí es el Sweet Honesty de Avon. –Me volví a reír.

Llegamos a la parada y esperamos el cole. Había un par de personas más esperando.

–Boluda, este sábado es mi B–day. Lo festejo en mi casa. Estás invitada, obvio.

–¡Genial! ¡Voy!

–Greaat. I have pot. –Esto me lo dijo en inglés para que no entendiera la gente que estaba esperando el colectivo. Significa “Genial. Tengo marihuana”. Yo también le contesté en inglés:

–Awesome!

Llegó el cole y nos subimos. Había dos asientos desocupados así que nos sentamos uno al lado del otro.

–¿Te gusta más el Up Beat o el Language Leader?–me preguntó. Típica conversación de teachers. El mundo de los libros para enseñar inglés es muy vasto y cada editorial ofrece un enfoque diferente.

–El Up Beat. El otro es muy serio.

–Sí. Too uptight.

Dos viejitas subieron al colectivo. Estaban todos los asientos ocupados.

–Señoras, ¿se quieren sentar?–dije yo. Nacho me fulminó con la mirada.

–Gracias, querida, gracias.

Nos paramos en un espacio del cole que supuestamente es para discapacitados porque tiene un espacio grande para una silla de ruedas. Al lado nuestro había un adolescente que tenía unos auriculares inmensos.

–Che, ¿vas al congreso de la FAAPI?–le pregunté a Nacho.

–¿Cuándo es?

–En septiembre. Es en Santiago del Estero.

–¿¿En Santiago del Estero?? Ni en pedooo.

Otra vez me reí. Me cortó la risa el movimiento brusco del colectivo. El chofer frenó de repente y casi me caigo. Fue como que me empecé a caer en cámara lenta después de una frenada brusca. Nacho me miraba y no hacía nada. No entendía por qué no me caía de una vez. Entonces me agarré de algo. Pensé que era el caño del colectivo pero no. Me había agarrado de la pierna del adolescente de los auriculares grandes. Y no me había agarrado de la rodilla, sino de la ingle. Ahí nomás de la pija. Quedé medio agachada, en un colectivo lleno de gente, casi manoteandole la pija a un menor de edad.

–OH, MY GOD!–dijo Nacho.

Yo saqué la mano al toque. El pibe me miraba con una cara de emoción indescriptible. Me puse roja de vergüenza. Me incorporé.

–Uy, justo se desocuparon dos lugares atrás– dijo Nacho. Fuimos los dos para allá.

–Ay, me quiero morir–dije cuando nos sentamos. Tenía mucho calor.

–Boludaaaa. Casi le hacés un trabajito manual a un pibe.

–Callate, por favor callate.

El pibito me miraba cada tanto. Seguía teniendo esa expresión de felicidad en la cara. Me pareció que me hacía ojitos y todo. Yo me quería morir realmente.

–Te mira el nene.

–Ay, sí. Ahí viene encima. Hablemos de cualquier cosa.

–Hoy le enseñé a los pibes el past simple. Son super donkey. No lo aprendieron y es una boludez.

–Posta. Cada vez más cuadrados los pibes.

–Está viniendo…

–Callate. Yo hoy les tuve que enseñar los conditionals. Obvio que no los aprendieron.

El adolescente vino hasta atrás. Mi mirada periférica se dio cuenta de que se estaba acercando. En realidad yo miraba a Nacho y le hablaba compulsivamente de cualquier cosa. Justo era mi parada. El pibe tocó el timbre para bajarse él. Así que ni me moví.

–Ya se bajó.

–Uf, qué alivio.

–¿Vos no bajabas en Mendoza?

–Sí, pero no quería bajar con él. Bajo ahora en la próxima.

–Bye, dear.

–Chau, querido. ¡Nos vemos el sábado!

–Dale. Intentá no masturbar a nadie en la vía pública.

–Morite.

Me gusta:

Me gusta Cargando…

Relacionado

Estándar


Originally published at lareemplazante.wordpress.com on December 30, 2014.

Show your support

Clapping shows how much you appreciated La reemplazante’s story.