El día que tuve mi primera vez

Hace poco salí a correr a eso de las cinco de la tarde. Había sol y hacía bastante frío. Iba por Oroño, escuchando Iggy Azalea y sin lentes, cuando me agarraron el brazo. Frené, intenté enfocar la mirada y ahí lo vi. Era Mauricio.

-¡Meri!

-¡Mauri! ¿Cómo estás? ¡Tanto tiempo!

No sabía si darle un beso o abrazarlo o no hacer nada. Por un lado estaba transpirada y no quería ensuciarlo. Por el otro, hacía como nueve años que no nos veíamos y no supe bien cómo reaccionar. Amagamos unos segundos y después nos abrazamos.

-Bien, ¿vos? Qué loco esto, che.

-Sí, la verdad que sí. Estás muy cambiado. Casi no te reconozco.

-Sí, sí. Bajé como 10 kilos. Soy vegano. Eso me cambió la vida.

-Uh, un montón. A Fede lo vi hace un tiempo. Fue a Funes.

-Ah, mirá.

-¿Y tenés lentes de contacto?

-No, no. Me operé. No más lentes. Fui a un médico de Córdoba. Muy bueno.

-Ah, mirá vos-Me empecé a enfriar. Quería seguir corriendo, pero no podía cortarle el rostro tan rápidamente.

-¿Y vos? ¿En qué andás? ¿Estudiaste Letras?

-No, no. Soy profe de inglés.

-Ah, qué bueno. Yo estudié Marketing.

-Ah. ¿Y vivís en Rosario? Qué raro que nunca nos hayamos visto.

-No, estoy en Capital.

-Me parecía. Tenés un poco de acento.

-Sí, se me pegó enseguida. ¿Vos seguís en Funes?

-No, vivo acá. Mi papá está en Funes.

-¿Y tu vieja? ¿Se separaron?

-No, mi mamá murió. Hace cinco años.

-¿En serio? No sabía nada. No lo puedo creer. Qué garrón-Se puso pálido.

-Sí. Cáncer. Pero bueno, fue hace mucho.

-Sí, además vos con ella…Bueno, che, qué bueno verte. Te agrego a Facebook, ¿querés?

-No tengo.

-¿¡Cómo que no!?

-No, no tengo-sonreí.

-Creo que la tengo a Flor de amiga. Si algún día venís a Capital, ya sabés.

-Bueno, gracias. ¡Nos vemos!-Me puse los auriculares y seguí corriendo. Él se quedó mirándome. Seguro esperaba otro abrazo o un beso. Yo me quería ir.

El encuentro fue raro y por eso mientras corría pensé en él. Ese chico me encantaba y ahora no me había pasado nada después de verlo. Al principio sentí una especie de nostalgia linda, porque vivimos muchas cosas juntos. Una vez que lo escuché hablar sentí tedio. Quería seguir corriendo. No me gustaba cómo había cambiado. Me dio la impresión de que había perdido espontaneidad y calidez. No sé. Me sonó forzada la charla y él me pareció bastante careta. Antes era un gordito onda Seth Rogen. Ahora parecía un integrante de One Direction. No me gustó para nada.

***

Mauricio y su hermano Federico vivían al lado de mi casa en Funes. Mauri es dos años más grande que yo. Fede es cuatro años más grande que yo. A mí me gustaba mucho estar en la casa de ellos porque su mamá era muy buena. En esa casa siempre había comida rica, desorden y música. Cuando éramos chicos jugábamos a la escondida, al ring raje, a los súper héroes. De más grandes mirábamos películas y a veces filmábamos cortometrajes con la cámara casera que tenían mis viejos.

Más o menos a los 13 años me empezó a gustar Fede. Él estaba por empezar quinto año y ni me registraba. Le gustaban las chicas más grandes. Yo era la vecina púber, nada más que eso. Igual no me desanimé y seguí yendo a su casa todos los días. Como siempre, sólo que me arreglaba más.

Ese verano fumé porro por primera vez. Me acuerdo que fue un sábado. La temperatura era perfecta, no había humedad y el viento estaba fresco. Mauri me había dicho que después de comer fuera a su casa porque íbamos a ver una peli buenísima que se llamaba Pulp Fiction. Me dijo que era de Tarantino. Yo no sabía quién era Tarantino.

Cené con mis papás, me bañé, me puse un vestido corto con flores y fui de mis vecinos. En ese momento no había robos en Funes y la gente dejaba la puerta del frente abierta. Entré a la casa de ellos y fui al living. No había nadie.

-¡Fede!-grité. No me respondió.-¡Mauri!

-¡Afuera!-dijo la voz de Mauri desde lejos.

Abrí la puerta de tejido mosquitero y los vi a ellos dos sentados alrededor de la mesa de la galería. Tenían las cabezas inclinadas hacia delante.

-Buenas.

-Hola, Meri-dijo Fede sin mirarme. Estaba muy concentrado con algo que tenía en las manos. No vi qué era.

-Hola-dijo Mauri y levantó la vista.-Estás re linda.

-Gracias-dije yo. Fede siguió sin mirarme.-¿Qué están haciendo?

-Estoy armando un porro-dijo Fede.

-¿En serio? ¿Cómo es? Nunca vi uno de verdad-dije.

-Vení-dijo Mauri.

Me senté al lado de él y vi lo que estaba haciendo Fede. En la mano tenía un papel blanco muy finito, como papel de calcar. Tenía el tamaño de la mitad de un papel glasé. Lo sostenía con la palma de la mano derecha mientras le ponía marihuana.

-Parece orégano-dije. Fede se rió.

-Es más rico que el orégano-dijo Fede. Lo enrolló hasta formar un tubo y lo lamió para cerrarlo. Tenía una lengua muy larga.

-Che, ¿tus viejos?

-No están-dijo Fede y lo encendió. El humo tenía olor a unos sahumerios que mi mamá ponía en la peluquería.-Tienen que fumar, como un pucho, pero retener un poco más el aire en la boca. Y después lo largan.

-Yo nunca fumé cigarrillos-dije.

-Bueno, tenés que hacer como que chupás. Hacé fuerza con los labios-explicó Fede y me dio el porro. Hice lo que me dijo. Retuve el aire y empecé a toser.-No te preocupes, eso pasa las primera veces.

Después le dio una seca Mauri, después Fede, después otra yo y así hasta que lo terminamos. La sensación me gustó muchísimo. Me empecé a reír de cualquier cosa. Ellos también se reían.

Miramos la película fumados y felices. Pulp Fiction era diferente a todo lo que yo había visto hasta ese momento. A partir de ahí me hice fanática de Tarantino.

***

El día siguiente íbamos a ver otra película. Esta vez me había puesto un vestido con lunares. En aquel entonces tenía el pelo largo hasta la cintura y me había hecho una trenza. Mi mamá me delineó los ojos.

-¡Hola!-dije cuando entré al living. Estaba la familia completa.

-¡Hola, Meri!-dijo Claudia, la mamá de los chicos.-Vamos, Pablo.

-¿Tenemos que ir?

-Sí, vamos. Ya le dije a mi mamá que íbamos-dijo Claudia. Pablo se levantó del sillón.

-¿Van de la abuela?-preguntó Fede.

-Sí. Vinieron unos primos míos de Mendoza y la abuela preparó una cena. Tenemos que ir.

-¿Me llevan de Martín?

-Sí, vamos. Chau, chicos-dijo Claudia.

Fede se paró también. Yo no quería que se fuera.

-¿No íbamos a ver una peli?-pregunté.

-Sí, vamos a ver Trainspotting-dijo Mauri. Yo miraba a Fede. Los padres ya habían salido a la vereda.

-Yo me voy de mis amigos-dijo Fede.

-Dale, quedate.

-Me voy, María-dijo. Fue cortante.

-Chau-dije.

Fede se fue. Me dio bronca que me haya contestado mal. Quería irme a mi casa. Pero no quería dejar a Mauri solo. Así que me senté al lado suyo a ver Trainspotting.

La película no me gustó tanto como Pulp Fiction porque me resultó muy agresiva. Siempre me angustiaron las adicciones y ver una película específicamente sobre eso fue demasiado. En la escena del bebé (no voy a aclarar cuál, ya lo saben) me di vuelta.

-Ay, no quiero ver, me da impresión-dije.

-No pasa nada, tranqui-dijo Mauri y me agarró la rodilla. No fue desubicado, ni tampoco lo hizo como amigo. Me di cuenta que había algo más. Lo miré y me sonrió.

***

Pasé la mayoría de las noches de ese verano en la casa de Mauri y Fede. Miramos películas, a veces fumamos porro y le sacamos mano a la gente del pueblo. Fue un buen verano.

Cuando faltaba poco para empezar las clases, Fede llegó a su casa con una chica. Mauri y yo estábamos afuera, en la mesa de la galería. Él estaba tratando de que yo aprendiera a jugar al truco. Nunca aprendí, ni esa noche ni ninguna de las tantas veces que intentaron enseñarme.

-Hola-nos dijeron Fede y la chica. Era hermosa.

-Hola, ¿cómo va?-dije yo. Me levanté y les di un beso a cada uno.

-Hola-dijo Mauri. Él sólo saludó con la mano y siguió anotando los valores de las cartas en una servilleta.

-Ella es Clara, mi novia.

¿TU QUÉ? Me aceleré. Pensé que había escuchado mal.

-Copado-dijo Mauri.

-Mucho gusto-dije yo. Quise que no se notara que la noticia me cayó como el culo. No sé si me salió tan bien.

Los dos sonrieron y volvieron adentro. Yo no podía dejar de pensar en que Fede tenía novia. Y esa novia era perfecta.

-No entiendo nada, Mauri. ¿Me explicás mañana de nuevo?-dije y tiré las cartas sobre la mesa.

Creo que nunca pude aprender a jugar al truco porque lo relaciono con esa noche, la noche en la que Federico presentó a su novia.

***

Empezaron las clases. Ya no veía tanto a los chicos porque íbamos a escuelas distintas. De vez en cuando nos juntábamos a la tardecita a escuchar música. Fede casi nunca estaba, o a veces estaba con la novia y yo no soportaba verla. Así que intentaba ir cuando sabía que él no estaba.

-Me gusta esto. ¿Qué es?-le dije a Mauri. Estábamos en su cuarto escuchando música.

-Pink Floyd.

-Me encanta. ¿Son ingleses?

-Sí. Son una de mis bandas preferidas. Parece que Dark Side Of The Moon dura lo mismo que El mago de Oz.

-¿La peli vieja?

-Sí. ¿No la viste?

-No.

-Uh, te va a encantar. A mi mamá le encanta y la vimos de pibes. Y ahora la quiero ver escuchando Dark Side porque parece que Pink Floyd se inspiró en la peli para hacer el disco y que cada tema coincide justo con algo que se ve en la peli.

-¡Qué copado! Lo tenemos que hacer-dije.

-Sí-dijo él y se acercó.-Esta noche si querés.

-No puedo. Mañana me levanto temprano. ¿El fin de semana?

-Sí, dale-dijo.

Me puse a mirar los nombres de los temas de Dark Side of The Moon. Después levanté la vista y la cara de Mauricio estaba muy cerca de la mía.

-Quería decirte que…-empezó. Y yo lo interrumpí con un beso. Ya sabía lo que iba a decir.

Puse la cajita del CD arriba de un mueble y lo volví a besar. Ahora también le había agarrado la cara con las manos. Él me agarró de la cintura y se acercó más. Estuvimos así un rato y después me saqué la remera. Tenía puesto el uniforme de la escuela. Él se sacó la suya. Después cada uno se sacó la ropa. Toda la ropa.

Me llevó a la cama de la mano. Me acosté. Él sacó un forro del cajón de la mesita de luz y lo puso al lado del velador. Se acostó al lado mío. Nos quedamos un rato más acostados casi sin movernos. Nos besamos en la boca y nos tocamos mucho. Después él me dijo:

-¿Querés…?-y yo asentí con la cabeza.

Entonces agarró el forro, rompió el paquete con los dientes y se lo puso. No miré mientras se lo ponía porque estaba un poco asustada. Pero sabía que no me iba a pasar nada malo. Y que era bueno tener mi primera vez con él y no con cualquier otro.

Al principio me dolió mucho. Después ya no. Después fue raro. Era una sensación nueva, un poco incómoda, y sin embargo me gustaba. Aunque era raro y ninguno de los dos sabía bien qué hacer, me gustaba. Con las piernas lo apreté alrededor de la cintura. Había leído en las revistas Cosmopolitan de la peluquería que “eso vuelve locos a los hombres”. La revista Cosmopolitan solía repetir sus artículos sobre sexo y eso era un “truco” que aparecía casi siempre. Era el único que me animaba a hacer. Por suerte a él le gustó.

Mauricio se movió un poco más arriba mío y nunca dejó de besarme. En un momento sentí una especie de descarga eléctrica en las manos y en los pies. Pensé que eso era acabar. Hoy sé que no fue así.

-Creo que acabé-le dije al oído.

-¿Sí?-él parecía sorprendido. Se movió un poco más fuerte y acabó. Él sí acabó.

Se sacó el forro, se acostó al lado mío y yo apoyé la cabeza sobre su pecho. Fue todo bastante rápido. Pero me gustó mucho. Tanto, que hasta lloré un poco de la emoción.

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Originally published at lareemplazante.wordpress.com on July 9, 2015.

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