Con Maria, caminantes y misioneros.

Te sumerges en nuestras vidas y en nuestro servicio,

nos acompañas y nos sostienes

para que la alegría del anuncio sea aún frescura y novedad,

como en los días de la Espera

como en los años de la Esperanza.

Mujer de ternura

impúlsanos a gestos de compasión,

fomenta el camino de la paz,

Regálanos miradas de benevolencia.

Delantal de Nazareth,

Rompe nuestras lógicas de interés y

Disipa nuestros estilos llorosos y superficiales,

Incentívanos al silencio, al recogimiento, a la humildad.

Sueño de Dios,

regálanos todavía el eco de su voz.

“Ven y sígueme!,

Despierta en nosotros el fascino del primer encuentro

El asombro de la llamada,

La alegría de la misión.

Como a los pies de aquel Cuerpo y de aquella Sangre,

Curas las heridas de los testimonios de la Gracia y del Amor,

Recordándonos que no hay un amor más grande del que ofrece,

Todo y la vida.

En el bolsillo el rosario que da fuerza,

Entre los dedos los granos del abandono,

En el corazón la certeza de que contigo no estamos solos.

Asi eres, Maria.

Al inicio de octubre, mes de oración para todos los misioneros del Evangelio, María acompaña los pasos de estos caminantes.

En la foto la estatua de Maria que protege a los 13 muchachos de la casa- familiar que se encuentra en Chapare, zona tropical de Bolivia.

30.09.2016

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