Libre para volar

Será un pequeño espacio.
Serán pocas palabras.
Será la Palabra, La de Dios, que dará forma y sentido a nuestros pensamientos y sentimientos.

Empezamos con el logo que siempre ha acompañado la historia de la Ciudad de los Niños. Y con ese, también el título de este blog: “libre para volar”.

Azul.

Nos gustaría que nuestra comunidad fuera como el cielo, que no excluye a nadie, que abraza la vida de cada ser, de la hormiguita a los 5000 metros del Tunari, que alimente el gusto del Infinito que tiene el nombre de Padre.

Y como el cielo, también la vida de cada niño o adolescente conocerá las nubes y el sol, la tempestad y el arcoíris, la claridad y la oscuridad. Esta es la vida de cada persona que camina en esta tierra y mira en lo alto e infinito.

Dios dijo: “Haya la luz” (Gen. 1,1). Hay una luz no solo en el cielo sino en la vida de cada persona, que ilumina las oscuridades de la existencia y entrega esperanza cuando parece que se ha perdido todo.

Una paloma.

Blanca.

Despliega sus alas.

Te acompaña volando, haciéndote saborear la verdadera libertad.

Quisiéramos enseñar a cada chico la belleza de la vida interior, de la verdad, de la humildad… valores que son la premisa para quien quiere tomar el vuelo de la vida adulta.

Nadie retendrá la vida preciosa de un niño.

Volará.

Y cuando cansado, necesitará un amparo, encontrará la puerta abierta para que pronto retome su viaje y no se sienta solo. “Tú que habitas al amparo del Altísimo y resides a la sombra del Omnipotente, dile al Señor: “Mi amparo, mi refugio, mi Dios, en quien yo pongo mi confianza”. (Salmo 91,1–2)

La libertad, que tanto nuestros adolescentes buscan, es arriesgar la vida por lo que es auténtico y verdadero.

Nuestra comunidad, la Ciudad de los Niños, no es un nido.

Es como el cielo donde todos, niños y adultos, quisiéramos hacer de nuestra existencia un vuelo para mirar con ojos profundos e intensos la vida de cada ser; para no cerrar nuestras alas a quien necesita de un apoyo; para sentirnos sí pequeños en este universo infinito pero grandes y únicos en frente a los ojos de Dios.

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