Yo no he ido a la Escapada Lumia


Si en Twitter sigues a gente de medios tecnológicos españoles o personas relacionadas con ellos, como algún PR o similares, seguramente habrás visto algún tuit con el hashtag #EscapadaLumia. Básicamente, algunas personas de Comunicación de Microsoft Mobile han ido a pasar el día al campo con algunos periodistas y bloggers especializados en tecnología, han recogido setas y han comido en familia. Todos han recibido un Lumia 735 con el que hacer fotos durante el día.

A nosotros, a Hipertextual, nos llegó una invitación para dicho evento. Normalmente, entre los que estamos en la oficina de Madrid, soy yo quien suele ir a las presentaciones o pruebas de productos. Si hablamos de móviles, si no voy yo es porque ya tengo ese tiempo ocupado de forma previa. Decliné ir a la #EscapadaLumia. No hay ningún interés en cuanto a contenidos en ella. El terminal ya ha sido probado (en este caso, por mi compañero Antonio Sabán), pronto saldrá la review y no había mucho más que rascar. Un jueves es un día para trabajar, y eso no suponía trabajo, sino ocio, y en todo caso un tipo de relación con la marca que yo no quiero tener.

Este evento era puramente de PR. Crear vínculos entre periodistas / bloggers y marca / agencia. #EscapadaLumia es una cabeza de turco en este post. En mayor escala, los blogtrips son lo mismo. El lector no sale beneficiado de ellos. Únicamente sirve para reforzar la relación entre medio y marca. Y esto no siempre es bueno. Me explico.

Un blogtrip, o escapada, o como lo quieras llamar, básicamente es un viaje de puro ocio en el que la marca corre con todos los gastos. No hay un Mobile, una IFA, una presentación mundial o europea de producto, o algo similar. ¿Cuál es la consecuencia? Decenas o centenares de tuits hablando de forma acrítica de un producto en torno a la experiencia con la marca. Únicamente con el formato “recogiendo setas con mi Lumia 735" y similares. No digo que sea malo, pero no es eso lo que yo quiero. Por supuesto, es lo que la marca desea. “Impactos”.

No es la única marca en cualquier caso en montar este tipo de viajes. Los periodistas y bloggers vuelven, hasta donde yo sé, sin nada que añadir a sus publicaciones, pero habiéndoselo pasado de maravilla. No dudo que la profesionalidad de algunos les hará continuar con la misma opinión de cada marca que antes del viaje de placer pagado, pero sí dudo que ocurra eso en todos los casos.

  1. Sobre los “impactos”. ¿Alguien se ha sentido tentado de comprar un móvil porque alguien en Twitter ha hablado de él de forma acrítica, en un viaje organizado por esa misma marca?
  2. Más que “impactos”, hablaría de días en que Twitter puede convertirse en un auténtico coñazo. Los únicos impactados, en todo caso, son los tuiteros que quieren ser como el influencer de turno pero aún no lo son. Y así luego llegamos a menciones porque sí a la marca de turno, o a la compra de seguidores para parecer que tenemos un público que nos escucha. Tan triste como subir una foto a Instagram de nuestra fiesta de cumpleaños rodeados de maniquís, para aparentar que muchos amigos han venido a la celebración.

Si adoras ir a blogtrips, querrás ir a más en el futuro. Y en buena medida, esto pasa por no criticar a la marca que te invita a ellos, y de paso soltar alabanzas desmedidas hacia sus productos. Es la pescadilla que se muerde la cola.

Tampoco dudo que haya marcas que pretendan hacer algo diferente, pero se acaba cayendo en lo mismo: impresiones en Twitter al peso, y la marca feliz. Sí es cierto que hay honrosas excepciones. Gente que sé que está allí por las fotos, pero no porque ha spameado como la mayoría. Van a hacer un mero trabajo de PR. A esa gente habría que cuidarla. Aunque a mí tampoco me guste estar en ese papel porque sencillamente prefiero hacer otras cosas, tanto los días laborables como los festivos. Los que nos llenan el timeline de spam a cambio de un viaje o de algo de comida, que cada vez son menos gracias a los benditos mutes de Twitter, deben tener los días contados si algún día la marca echa cuentas.