marmingo y chocolate.

Este martes es un domingo sin serlo. Me llamo Paloma. Hoy es 15 de agosto y es mi santo. No creo en Dios, pero mi madre está cocinando tarta de chocolate y galletas para celebrarlo, algo, lo que sea, así que eso me hace creer un poco más en él, en las cosas pequeñas que acaban haciéndonos felices de la manera más inocente y real que conozco.

Está lloviznando, así que mi plan es quedarme en la cama leyendo la mayor parte del día. Os cuento el secreto de la tarta: bañar las galletas hojaldradas en café con leche antes de colocarlas en fila dentro del molde. Ah, y si la comes al día siguiente está todavía más rica.

No hay nada mas agotador que querer sentir que todo va bien sin brindarte el tiempo necesario para respirar y pensar. A veces hace falta esperar, a veces hace falta cuidar de uno mismo para poder estar bien con los demás. A veces necesitas escucharte y sentirte tal y como estás en ese momento, sin callarte, ni censurarte.