Todo es mejor (sin síndrome del impostor)

Un mes. Un mes de libertad.
Un mes de comunicación abierta. De compañerismo. De momentos de sufrimiento codo con codo (sí, ya). De transparencia. De una pequeña sensación de pertenencia gracias a la gente de al rededor… y un mes de haber sobrevivido, que se dice pronto.
Porque no sé si será siempre así, pero por el momento he dejado el código. Los últimos cuatro años los había dedicado a programar como siempre, pero producto en lugar de otras cosas –gran acierto– y parte del tiempo a tratar directamente con el cliente. Y me encantaba. Cuando ya andaba buscando cambiar de curro me llegó la oferta de product owner, leí las funciones del puesto y dije… “Fua… lo voy a tener difícil para que confíen en mí para eso. Pero yo me veo, 100%. Quizá les consiga explicar por qué”.
Os cuento esto porque me parece un caso de éxito empresarial interesante en cuanto a cómo no perder un empleado potencial gracias a saber lidiar –no sé si a propósito o no– con su síndrome del impostor ya desde la oferta de trabajo.
Ni me lo había planteado. Por mucho que yo atendiera al cliente seguía poniendo desarrolladora en mi puesto, y tenemos los roles tan diferenciados en la cabeza que ni lo hubiera intentado sin experiencia y un título demostrable. ¿Por qué aún así lo hice y pedí una entrevista?
- Porque si había una empresa en la que me hubiera atrevido a semejante transgresión, era en esa. La sensación fresca y abierta que siempre me han transmitido me hacía tener esperanza en que me valoraran y se lo plantearan sin necesidad de títulos.
- Porque la oferta en el nivel de experiencia sólo decía “algo de responsabilidad”. Podían haberse ido a lo fácil y pedirlo todo pero evidentemente no tenían miedo a arriesgarse un poco –y me esfuerzo especialmente en no decepcionar a quien arriesga por confiar en mí–. Mi síndrome de la impostora tenía algo sólido a lo que aferrarse: no lo necesitaban perfecto y YA.
- Porque estaba 100% convencida de poder cumplir cada punto de las funciones (gracias a que había una lista de funciones en la oferta). Jamás –y esto es verdad– había ido a una entrevista tan convencida de poder hacer el trabajo (generalmente porque no lo detallan, sólo escriben una lista de herramientas de software, y eso no es el trabajo). Curiosamente también era la primera vez que iba sintiéndome la menos apetecible imaginando al resto de candidatos. Y aún así la confianza en la parte que dependía de mí era desbordante. No sé si es por la edad, por la experiencia y fuerza ganadas en los últimos años o por qué… pero yo era la primera sorprendida.
- Porque me dieron un propósito. Con la redacción de su oferta, me hicieron acercar en mi mente la distancia entre ambos puestos, me hicieron enfocar el siguiente paso que quería en mi camino profesional (en vez de dejarme llevar por lo que el mercado quería de mí). Esperaba que pudiera ser con ellos, pero si no lo hubiera buscado en otra parte porque ahora ya estaba convencida. Es algo que me ha pasado otras veces en la vida, que una puerta que ni siquiera veía porque no era para mí… si de repente se abría y se me invitaba hasta el umbral… me visualizaba allí y ya no era tan aterrador. Y si esa te salía mal, después de haberte visto capaz… el esfuerzo de acercarte a otras parecidas era mínimo.
Y no quiero confundiros. No es un ascenso. En nuestro caso los developers y los POs estamos a la misma altura jerárquica y formamos parte del mismo equipo. Unos nos dedicamos más a unas funciones y otros otras, pero todos nos consideramos desarrolladores del producto, cosa que me parece maravillosa. Además de que si a mí me apartáis de mis compañeros devs me da un mal… necesito eso cerca, bastante me cuesta el gusanillo de no programar. Llevo unos días tocando base de datos y ya estoy feliz de poder al menos tirar queries.
Pero es un mal necesario y escogido, porque lo que realmente me apasiona es lo de atender al cliente y hacernos la vida más sencilla al equipo. Me encanta estar en medio calmando ánimos, solucionando, sacando miga, poniendo foco, y sí… resoplando, mucho. Son cosas que he hecho toda la vida… pero al menos ahora es lo que se espera de mí.
Y me hace Feliz ❤ Ahora sólo me falta no morir de éxito.
