El espejo

Amaneces con la piel dulce y morena, con el respirar profundo de un sueño lejano. Amaneces ahí, a mi lado, todas las mañanas.

Con tus ojos pequeños y eternos, con tus palabras suaves y pensadas. Aquí, a mi lado, con la paciencia de un mago de otras dimensiones, me muestras un reflejo de mi misma que está hecho de amor, de verdades que duelen, de hábitos que atormentan y de profunda aceptación.

Te acuestas a mi lado, con tu cuerpo cansado y la mente desnuda, y todas las noches me enseñas, los rincones de mi ser que no conozco.

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