En una Tarde

Mis pulmones se vuelven torpes,
entre suspiros de aire que el amor
torna pesados como humo de incienso
y ligeros como euforia.

Mi pecho se hincha con una idea,
imaginando una vida,
una alegría que vitorea,
una tarde luminosa y fría.

La urgencia de otros mundos,
la precipitación hacia tus límites
aduraznados, ¡Me hunden! ¡Me hundo!
En una negrura irresistible,
en una sonrisa imperdible.

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