Carta de desahogo a una mala agencia digital

Querida (no tanto) camarada del metal.

Estamos en ese ínterim en el que compartimos cliente. Has “trabajado” para él los últimos dos o tres años. Sus expectativas no se han visto cumplidas y ha decidido cambiar de proveedor. Desde hace dos semanas, esa soy yo.

Mi misión es relativamente sencilla: Utilizar las redes sociales y el “blog” que tú desarrollaste para aumentar las ventas del ecommerce. Ya está acordada con el cliente la nueva estrategia digital y solo tengo que empezar a implementarla. Pero me encuentro con un escollo: .

Han pasado ya quince días desde la “sucesión” y sigo atorada por tu culpa. Estoy perdiendo tiempo, dinero y energía… igual que nuestro cliente.

En este momento estoy lo suficientemente enfadada para escribirte esta carta contándote lo que opino sobre tí. Eres muy deshonesta y me pareces despreciable.

Creaste un desarrollo a medida cuando no era necesario, únicamente para aumentar tu beneficio y tener al cliente cautivo. Te aprovechaste de su confianza, de que no tenía conocimientos sobre el tema, para venderle algo que le perjudicaba. Has dejado una deuda técnica impresionante. Cambiar la plataforma a estas alturas es inasequible, y optimizar tu desarrollo para hacerlo siquiera algo amigable para los buscadores (ni hablar de SEO) es ciencia ficción…

Alguna mejora sería planteable si, al menos, hubieras dado al cliente los archivos originales del diseño. Pero no es el caso. Los has comprado con su dinero (te los ha pagado más que con creces) y no tiene acceso a ellos. Otra forma de conservarlo cautivo.

Como te enfada perder los ingresos pasivos del inexistente mantenimiento de un mal producto estás boicoteándome. A mí. Que no tengo ninguna culpa de que por tu incompetencia hayan decidido prescindir de tus servicios.

Llevo dos semanas aguantando que me pongas la zancadilla cuando intento acceder al analytics, a las cuentas de las redes sociales, al material gráfico existente…

Ya está bien. Déjame trabajar en paz y gestiona tu frustración de otra forma. Ten un poco de visión de futuro. A nadie le interesa crearse enemigos. Yo no tengo ninguno todavía, pero me estás tocando las narices.

Con cariño (poco),

Raquel.

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