Evidenciar y combatir nuestros propios sesgos limitantes

(Secuelas de la #CAS2016 y el #SOSZ2017)

En noviembre del año pasado Maica Trinidad y yo dimos una charla en la Conferencia Agile Spain, defendiendo la idea de que para hacer un mejor producto es necesario incluir diferentes subjetividades a lo largo del proceso de ideación y construcción del mismo. Ya que la mirada individual sesgada es inevitable, proponíamos aumentar y potenciar la diversidad en los equipos de trabajo para contrarrestar estas limitaciones del sesgo.

La inclusión de ejemplos prácticos y reales en la charla, basados en nuestra propia experiencia profesional y personal, facilitó una mayor comprensión de los conceptos teóricos que aportamos y dio pie a un rico coloquio posterior (que duró más que la propia charla) en el que la audiencia compartió sus perspectivas y reflexiones sobre el asunto, y que siguió desarrollándose a través de internet en los días posteriores.

Debate de la audiencia en la charla de la #CAS2016. No hay buen sonido (la próxima llevaremos más micros).

Unos meses más tarde, en el Startup Open Space, aprovechando el modelo horizontal del evento, quise ampliar el tema y propuse una sesión denominada “Deuda técnica cultural”:

Durante el desarrollo de la sesión dije que yo creía que, en comparación con los países anglosajones, en nuestro país estamos aún en pañales respecto al análisis de la influencia de los sesgos en la cultura corporativa.

saleiva, uno de los fundadores de CARTO (con oficinas en Madrid y Nueva York, lo que le da una perspectiva amplia), corroboró mi impresión. Relató al resto de participantes algunas anécdotas ilustrativas respecto a los retos que enfrenta el equipo de Carto en España intentando hacer más diversa e inclusiva la cultura empresarial para evitar esa “deuda” durante el crecimiento de su start-up.

Me pareció especialmente valiosa su aportación porque partía de su propia experiencia como fundador y directivo, hablando de lo que había aprendido sobre sus propios sesgos limitantes en el camino, y reconociendo que aún le queda trecho por recorrer para deconstruirlos.

La humildad de su testimonio en primera persona tuvo gran calado en la audiencia, gracias a que provocó empatía. Así, la conversación fue más allá de una exposición de estadísticas oficiales, estudios académicos o aproximaciones teóricas respecto a la influencia de sesgos y estereotipos culturales en los directivos y trabajadores de las empresas.

Esta empatía dio pie a que, por ejemplo, otras participantes compartieran confiadamente de forma pública sus propias experiencias negativas respecto al machismo del sector IT, sin temor a ser consideradas “victimistas”, y permitió un debate enriquecedor que no suele tener lugar en espacios mixtos. También en esta ocasión la conversación trascendió los límites del evento alargándose en el tiempo a través de otros canales, y provocando cambios positivos en los procesos de otras empresas participantes de la sesión, inspirados por la experiencia compartida por saleiva.


Ambos encuentros , para mí, evidenciaron tres cosas:

- En España, todavía, el trabajo sobre diversidad e inclusión está muy verde.

- Sin embargo, el tema suscita mucho interés y voluntad de cambio (una vez comprendidas sus implicaciones reales en las cuentas de resultados y en el bienestar de las personas).

- Para hacer comprensibles esas implicaciones es mucho más productivo el testimonio individual y el diálogo colectivo que la formación teórica o el enfoque ideológico. Y el testimonio individual más efectivo es el de la persona que, ostentando una posición de poder, cuestiona sus propios sesgos.


Fue apenas un par de semanas después cuando tuve oportunidad de contrastar la validez de mis conclusiones, esta vez fuera del ámbito empresarial.

La sede madrileña de la Universidad de Nueva York, en su tradicional “Ally week”, convocó a Antoinette Torres Soler (directora de la revista Afroféminas) para ofrecer una charla sobre sesgos culturales racistas en España.

Ella y yo compartimos un criterio similar, y pudimos probar la validez de mis conclusiones durante la conferencia. Antoinette propuso un formato conversacional compartiendo experiencias de vida comunes a ambas (desde el paso por la universidad hasta la práctica profesional, sin obviar la maternidad o el ocio) en las que quedaba patente cómo, de forma más o menos sutil o violenta, recibíamos un trato diferente en función del color de nuestra piel.

Fue una manera sencilla de visibilizar los sesgos culturales racistas que todavía imperan en España y que ganó efectividad al ser yo, mujer blanca, quien reconociera los propios prejuicios y compartiera junto a Antoinette mi forma de analizarlos y deconstruirlos.

La acogida al experimento entre el alumnado estadounidense fue buena, y el feedback muy positivo. Tanto, que decidimos validarlo con población española, programando sendos talleres de esquema similar en Madrid (20 de mayo) y Barcelona (27 de mayo).

Para ampliar la información y/o inscribirte haz click aquí

No solo somos Maica, Antoinette y yo quienes creemos en la necesidad de cuestionar y combatir los sesgos culturales limitantes (para desarrollar mejor producto, para liderar equipos de trabajo más productivos, para crear una sociedad más justa).

A lo largo de estos últimos meses también se han unido a la conversación otras personas que, desde diferentes ámbitos, orbitan alrededor de este tema (Susana, con su trabajo en Happy Manager Academy; Marta, a través de su intervención en centros escolares; Valle, con su investigación sobre cultura y tiempo…).

Recientemente hemos decidido crear un espacio común de colaboración desde el que poder ofrecer formación, herramientas y recursos que sirvan para potenciar una cultura empresarial, educativa y social más rica, diversa e inclusiva en España.

En internet este proyecto se vertebrará a través de http://laintercultural.com, y su figura jurídica será una asociación. Si quieres unirte o, simplemente, estar al día de lo que hagamos, escríbeme o déjanos tu email y te mantendremos informado/a.