Cartel de la manifestación 8M

Mi experiencia con la prostitución

…o por qué soy abolicionista.

La primera “Puta orgullosa” que conocí en mi vida fue Claudia Colimoro en Ciudad de México.

Por razones que no vienen al caso yo andaba buscando una institución que ayudara a menores víctimas de trata con la que colaborara mi empresa, y aterricé en la Casa de las Mercedes, el hogar de acogida que ella dirigía.

Claudia se ocupó muy pronto, en nuestra primera reunión, de destrozar todos mis estereotipos paternalistas respecto a las putas. Defendía la prostitución como una profesión válida para una mujer adulta, tan legítima como cualquier otra. Me contó cómo y por qué ella había elegido “hacer la calle”.

Era la mejor opción que tenía, con sus propios recursos, para dar a sus hijos la vida que deseaba que tuvieran. Fue una decisión informada y libre, dentro de sus circunstancias, y le permitió lograr su objetivo: Tener una vida plena y ofrecer a sus pequeños una carrera profesional que de otro modo no hubiera podido darles.

Fue activista durante toda su vida, defendiendo los derechos de las trabajadoras sexuales.

Yo creo que en un mundo ideal todas las Claudias debieran poder ofrecer a sus hijos un futuro digno sin necesidad de plantearse para ello alquilar su cuerpo. En un mundo ideal todos los niños tendrían que tener todas sus necesidades cubiertas, independientemente de la situación económica de sus familias. Pero el mundo no es ideal, y las mujeres hacemos lo que creemos y podemos con lo que somos y tenemos. Quien se atreve a juzgar nuestras decisiones sin estar en nuestros zapatos se equivoca de cabo a rabo. El paternalismo es uno de los peores juicios. Claudia se ocupó muy bien de explicármelo. Ese primer día con ella, internamente, me avergoncé muy mucho de mi mirada condescendiente sobre las putas.

Después he tenido la oportunidad de conocer, escuchar y leer a otras prostitutas empoderadas que eligieron esa carrera por diversos motivos y que, como Claudia, no solo merecen mi respeto sino que, en muchos casos, también tienen mi profunda admiración (incluyo aquí a mujeres transexuales, cuyas voces son más difíciles de escuchar).

Sin embargo, donde yo conocí a Claudia fue en un hogar para niñas víctimas de trata.

A partir de los años 80 ella fue viendo cómo sus compañeras eran cada vez más jóvenes. Debido al SIDA los clientes cada vez demandaban más prostitutas adolescentes, entendiendo que tenían menos riesgo de infección. Empezó el auge de la prostitución infantil. Ahí no había libertad de elección ninguna. Cuando se jubiló cambió su lucha: De intentar dignificar la profesión a combatir el tráfico de menores.

Fundó, junto a sus propios hijos, la Casa de las Mercedes para atender a niñas prostituídas.

El cambio de foco que ella hizo me parece revelador e invita a un análisis sistémico de base capitalista: la ley de la oferta y la demanda.

Los testimonios en primera persona de las prostitutas empoderadas como Claudia y de las víctimas de trata, como el de Amelia Tiganus en el programa Salvados, son necesarios para combatir prejuicios… pero no son suficientes para entender el problema.

Faltan, como bien dice Mabel Lozano, dos agentes principales del fenómeno: Los proxenetas y los clientes.

Sobre estos últimos aun se habla demasido poco. Son, al menos, cuatro de cada diez hombres que conoces. Nuestros padres, hermanos, amigos, maridos, compañeros de trabajo o estudios… Haz cuentas mirando a tu alrededor. Impresiona ¿verdad?

¿Por qué consumen sexo pagado? El mejor análisis sobre el tema que he escuchado hasta hoy lo hizo Enrique Díez Gutierrez en una conferencia en Granada hace unos años. Estructuró su intervención alrededor de estos cinco puntos:

  1. -Por qué las causas de la prostitución tienen que ver con los hombres
  2. ¿Qué entienden los hombres por prostitución?
  3. El papel de los hombres en el tema de la prostitución
  4. ¿Por qué acudimos a la prostitución?
  5. ¿Cómo podemos educar para la igualdad en un mundo en el que la prostitución se quiere plantear como una profesión?

Creo que merece la pena invertir un rato en escucharle. Si queremos hablar con conocimiento de causa sobre este asunto deberíamos tener una perspectiva lo más amplia posible del mismo. Y toda perspectiva estará sesgada sin tener en cuenta al cliente.

Si quieres saber más sobre esto, el día 19 de marzo empieza el curso online “¿Por qué los hombres consumen prostitución?” de Feminicidio.net. Debería ser obligatorio hacerlo antes de seguir enfrascándonos en debates estériles sobre este tema…

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