Memerketing

He celebrado todo tipo de reuniones de trabajo con clientes de distintas marcas. Desde uno que me dio una ventana de tiempo (poesía pura) para recibirme, hasta otro que me atendió en la sala de espera de sus oficinas al lado del mostrador de la recepcionista (misma que escondía afanosamente el lonche de huevo para que el patrón no la descubriera). Y claro, juntas provechosas con directores de mercadotecnia o dueños de marca con una idea clara de lo que desean comunicar.

Pero, la de hoy, fue francamente de risa o de preocupación o de ambas cosas, lo que sin duda, se convierte en risa nerviosa. Después de que la directora de mercadotecnia y su asistente escucharan la propuesta trabajo y de cambiar sobre la marcha (casi) por completo el objetivo previamente solicitado; la encargada de mercadotecnia le pide a la asistente me pase el nuevo brief por WhatsApp, para con ello, replantear mi presentación.

A qué estamos llegando ¿al Memerketing? ¿a generar una campaña de promoción a base de GIFs? o de plano ¿a elaborar una App para que la gente descargue la publicidad? Y me queda claro que hay momentos que pueden aprovechar el time line de vida, como el tuit de Oreo cuando aquel apagón del Superbowl XLVII.

La base de un buen proceso de comunicación y construcción de marca, es la información de calidad y el buen procesamiento de la misma. El problema para mí tal vez no es el medio en sí mismo, sino la forma tan liviana de hacerlo llegar y el poco valor mostrado a la serie de procesos y personas que se requiere para hacer llegar un producto o servicio a un consumidor.

Tal vez estoy siendo demasiado extremista en mis comentarios, tal vez sea el signo de los nuevos tiempos y esto se convierta en un proceso común en el futuro en el que, tal vez, todo sea campañas y marcas estilo Snapchat: efímeras en todo sentido. Ya veremos.

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