La infinita posibilidad del hubiera
Dicen que «el hubiera no existe» (sic), y sí, tienen razón; no existe, y es allí en donde yace su atractivo, en una cautivante infinidad de escenarios probables que nos permite entrever la posibilidad de la existencia de los anhelos personales.
La transformación del deseo en acción imaginaria, escapamos de la realidad echando a volar la imaginación, buscamos un lugar seguro -la mente- en donde no seamos juzgados por nuestras fantasías.
Ese hubiera, un arma de doble filo; cuántas veces hemos pensado: si hubiera hecho tal, ahora sería diferente, muchas, supongo –hubiera llevado la cuenta-, y es que en muchas ocasiones, esa sensación nos puede quebrar la cabeza durante un rato, pero también nos ofrece la solución de reconfortarnos en momentos que lo único que necesitamos es saciar el deseo. Seguimos creyendo en ello porque nos ofrece una esperanza, quizá sea una tontería pero es algo que nos permite seguir, y no morir en el intento de nuestros errores.
«El hubiera» es una de las formas más gratificantes o perjudiciales, todo depende sus respectivos hubieras, lo importante no es consumirnos de lleno en ellos, porque es lindo buscar un consuelo en la posibilidad, pero crear escenarios paralelos no cambiara el hecho de la decisión tomada, eso hubiera sido más fácil.