Los colores del amor y todos sus matices.

Dicen que uno no termina de aprender jamás, que estamos destinados a repetir los errores hasta que nos salen mejor. Me avergüenza admitir que me atemoriza que no siempre entiendo el misterio de las cosas. Que la mayoría de las veces encuentro las palabras pero aparecen en el orden equivocado. No se hablar de mi vida si no menciono todo cuanto amo en ella. No tengo la certeza de la mayoría de las cosas en las que creo, me permito maravillarme con las pequeñas victorias que hacen cada día.

La vida cambió de repente, la espera que parecía lejana llegó a su fin y con ella el encuentro. No tenía idea del valor agregado que da a una vida la esperanza.

La sensación de asombro que experimenté, ya no recuerdo con exactitud ese momento porque el tiempo ha hecho su trabajo, pero sé que la sensación no se repetirá jamás. A partir de entonces y sin proponerme me convertí en algo más, y no hay un espacio de luz u oscuridad donde no recuerde las tres razones más bellas para seguir aquí.

Cuando me convertí en tía no tenía idea de lo que me esperaba, y en mi inexperiencia pasé de niñera torpe a mamá primeriza en apuros. La primera vez que diste algunos pasos ayudándote de una silla, tus primeras palabras, los pequeños detalles como los bailes absurdos que hacíamos escuchando los Platters, y el tiempo se fue entre aprender a preparar papillas y biberones, hasta que un día ya estabas en el kinder.

Ninguna historia se repite dos veces por más que nos convenzan que sí, la segunda vez ya menos torpe, recibí mi segunda razón con los brazos abiertos. Esta vez me tocó ser mamá sustituta, tía y la mayor parte del tiempo hermana. Una parte de mi mundo giraba en torno a ti, la primera vez que lloré frente a ti por no encontrar las palabras que te hicieran sentir feliz. Hay tanto de ti en mí y no lo sabes aún, pero nuestro tiempo juntos me preparó para la historia que sigue. No así, para el abrazo largo, el silencio inmenso de la última vez que lloré frente a ti, y tú conmigo, cuando tuviste que mudarte.

La tercer sorpresa ha sido diferente. Nadie nos dice que hacer o como actuar, ser tía es una profesión de tiempo completo, la mejor remunerada. Nunca es suficiente el tiempo contigo. Me aterra la idea de que descubras que no soy tan genial para ser adulta. A veces, creo que mi miedo radica en el hecho de que como mujer tengo una responsibilidad contigo, no heredarte mis miedos, mis carencias, mis desgracias. Quiero poder hacerte ver lo fuerte y digna que ya eres. Que te sepas participe del mundo y ni testigo presencial. Si supieras como contienes mi mundo entre tus manos pequeñitas cuando estamos juntas. Que aprendo de ti, como lo hice con ellos. Y cuando sufres, no siento fuerza para enmendar mis partes. Soy la más afortunada desde que están aquí. Eres una luciérnaga acompañada de dos soles, iluminando el camino de mi vida.

Existe un dolor más profundo del que conocemos, cuando llega alguien que amamos incondicionalmente, entonces comprendemos que no importará cuanto hagamos, no podemos protegerlos del mundo, pero vale la pena intentarlo. No se como lo logre, pero quiero seguir intentándolo mientras tenga vida.

Esta es la parte de la historia que ustedes no conocen, de cómo me robaron el corazón, y me desarmé en defensa propia. Y comprendí que puede latir aún fuera de mi cuerpo.

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