Lo bueno, lo malo y lo feo

Lo malo de los muertos es a veces olvidar que lo están y tener esa sensación de que sólo andan de vacaciones. Luego sentir que nunca estuvieron y que sus vidas fueron un sueño. Creaciones de la imaginación.

Lo realmente malo es no saber qué sentir todo este tiempo después. Lo terrible es que no se queden queditos y topárselos donde no se les espera.

Lo provechoso de crecer es descubrir lo banal de las tragedias que desvelaban en la juventud. Aprender a darle campo a disfrutar las pequeñas felicidades.

Lo bueno de estar sola es poder encuevarse en los sentimientos y no tener que explicarle a nadie el mal humor de cualquier día. Lo malo es no tener quien note la diferencia con los días buenos. Lo peor es acomodarse en la soltería.

Lo difícil de la familia es tratar de no preocuparse por ellos. Querer protegerlos de sí mismos y descubrir que es imposible.

Lo complicado conmigo es mi necesidad de relevancia.

Parte de lo feo de ser mujer es no encontrar el balance entre ser fuerte y darse chance de ser vulnerable sin sentirse débil, no saber necesitar. Lo feo de ser hombre es ya no tener un rol claro y definido, saberse innecesario.

Lo jodido del desapego es que sea con uno y no al revés. Lo conveniente de mentir es poder decirle mal humor a la tristeza y desapego al desamor.

El problema de escribir es no saber leerme. No saber dónde está el resto de mí y que me reduzcan a unos cuantos párrafos en un blog, un mensaje de texto o un chat.


Publicado en Entonces Caracolito, el 30 de diciembre, 2012.