La calavera de Indiana Jones o Aprender a Amar lo oscuro.

Oscar Wilde dijo: “No existen más que dos reglas para escribir: tener algo que decir y decirlo”. Y yo tengo mucho que decir. Normalmente tengo mucho que decir y hace tiempo que no decía nada.

Para mí escribir es como la varita de Dumbledore, en la escena en la que se saca los pensamientos que le atormentan y los pone en el pozo ese que tiene en su despacho (no sé porque estoy haciendo tantas referencias a Harry Potter últimamente):

Imagen: Vagonettas

Lo cierto es que mi mente inquieta es un hervidero, más en éstos días (meses) en los que estoy re-adaptándome a una nueva vida, donde la incertidumbre en ocasiones me divierte y en otras me enloquece.

Mis pensamientos enloquecedores y mis preguntas incesantes, han encontrado algunas respuestas en un libro que recomiendo leer a todas las mujeres y hombres, y que agradezco profundamente a mi amiga Ana Alicia el haberme prestado: “Mujeres que corren con Lobos” de Clarissa Pinkola Estés ( recordatorio: comprar un ejemplar para mí cuando tenga dinero)

Evidentemente, debido a las circunstancias actuales de mi vida, uno de los temas que más me ronda por la cabeza con insistencia tiene que ver con el amor. Me he dado cuenta de lo profundo, complejo, desconocido, es éste tema para la mayoría de nosotros. No importa cuánto creamos amar a otra persona, casi siempre lo hacemos mal.

Dicen que no existe una manera correcta de amar. Que cada uno da lo que puede o lo que quiere. Y una vez leído el libro, difiero absolutamente.

Hay varios pasajes en el análisis del cuento “ La mujer esqueleto” que me llaman mucho la atención, transcribo los que más me resuenan:

“ El deseo de obligar al amor a vivir sólo en su forma más positiva es la causa de que el amor muera definitivamente”
“Amar significa permanecer al lado del alguien. Significa salir de un mundo de fantasía y entrar en un mundo en el que es posible el amor duradero, cara a cara, hueso a hueso. Un amor hecho de afecto. Amar significa quedarse cuando todas las células gritan “ hecha a correr”. “
“ A veces quien huye de la naturaleza de la Vida/ Muerte/Vida insiste en considerar el amor como algo exclusivamente positivo. pero el amor en su plenitud es toda una serie de muertes y renacimientos. Abandonamos una fase, un aspecto del amor, y entramos en otra. La pasión muere y regresa. El dolor se aleja y aparece de nuevo. Amar significa abrazar y al mismo tiempo resistir muchos finales y muchísimos comienzos... todos en la misma relación”

Éstos pasajes me han hecho reflexionar sobre lo que es el amor para nosotros. O cómo lo concebimos. El amor no es siempre bello, no es siempre placentero. De vez en cuando se torna monstruoso y doloroso, y depende de nuestras capacidades y fortalezas hacerle frente y mirar a la cara eso que no nos gusta en lugar de huir.

Pero no es nuestra culpa el no saber amar. Es algo que no se aprende fácilmente. Y las historias que nos cuentan de pequeños no son el mejor ejemplo. Ni las de hadas, ni las reales. En ambas versiones siempre hay alguien que está en desventaja y alguien que se aprovecha de ésta desventaja. O hay alguien que se olvida de sí mismo para que le quieran. O situaciones que llevan la etiqueta “amor” cuando esconden conformidad, resignación, miedo a estar solos, apego y en el peor de los casos violencia y abuso.

El amor, no es bonito per sé. No puede serlo porque nosotros los amantes no lo somos. Tenemos muchas partes feas, dañinas, muchas heridas y muchas inseguridades. Pero sí es valiente, es capaz de superar pruebas y crisis, distancias y desventuras. Nos enseña amarnos a nosotros mismos con toda nuestra oscuridad para poder aceptar la oscuridad del otro. Nos motiva a aprender y ser mejores de a dos, o de a tres, según el caso ( si, el poliamor también es amor)

Cuando intentamos una armonía obligada, cuando queremos meternos en esa forzada felicidad pasivo-agresiva y no mirar lo feo del otro, estamos siendo incoherentes pero sobretodo ingenuos ( por no decir idiotas, que ya lo dije). Nos estamos creyendo la versión Disney donde uno salva al otro, o la de la telenovela latinomaericana, donde siempre hay uno bueníííísimo y otro que le hace sufrir pero que en el fondo también le ama.

Yo no he sido buena siempre, ni quiero serlo jamás. Yo prefiero ser leal. Yo prefiero ser generosa.Yo prefiero ser firme. Yo prefiero ser valiente. Yo prefiero ser sincera. Con lo bueno y con lo malo. Pero sobretodo no quiero “ser buena” para alguien, si eso significa apagarme. Ser quien no quiero ser, morirme un poco y vivir lejos de mí. Me niego aceptar que para que “las cosas funcionen” debo esconder mi esqueleto, mi calavera huesuda y aterradora, cosa que dicho sea de paso es imposible, siempre asoma. Al mismo tiempo quiero ver la calavera del otro, su fealdad, sus heridas y sus demonios.

Conocer la oscuridad evitará que cuando salga finalmente, nos derrita la cara feliz (de gilipollas) que hemos puesto para deflectar y no mirar, como en Indiana Jones:

ANTES: en plan “no quiero ver” (fotograma de Indiana Jones en busca del Arca Perdida)
Después: Cara de idiota derretida y apocalipsis amorosa. (fotograma de Indiana Jones en busca del Arca Perdida)

Así que tras mi inesperado y reciente breakdown amoroso, he decidido ya no cerrar los ojos para no ver. Y que tampoco voy a tratar de esconder mi calavera. Amaré mi propia oscuridad y la del otro, que a la luz se acerca cualquiera.