Una resiliencia transformativa ante un futuro incierto

por Gabriela B. Zayas del Rio

Ya ha pasado un mes desde que Puerto Rico enfrentó dos huracanes históricos y mis ganas de tomar acción sólo se acumulan. Pero la distancia está en mi contra y ha ofuscado las mejores maneras de ser de ayuda y de apoyo sin causar más estrés para mi familia y amistades en Puerto Rico. Participar en eventos y recaudar donativos han sido maneras eficientes y directas para ayudar, pero quería que mi ayuda rindiera para más. Por eso, aquí contribuyo de la mejor manera que soy capaz, difundiendo el conocimiento que he adquirido a través de mis estudios en asuntos ambientales y de mis años trabajando en el campo ambiental, pues fue en Puerto Rico dónde primero descubrí mi vocación por el ambiente.

Mientras Puerto Rico formula la mejor versión de reconstruir, debemos que enfatizar la resiliencia transformativa. Resiliencia, un término que describe una sociedad o lugar que logra recuperar y regresar exitosamente a su etapa anterior, es nuestra mejor defensa ante el cambio climático. Pero es necesario recalcar que es una resiliencia ‘transformativa’, pues en el caso de Puerto Rico, regresar a nuestra etapa anterior no es necesariamente la mejor opción. En vez, tomemos la oportunidad de convertirnos resistentes de la mejor manera posible:

Adoptando fuentes de energía que son renovables, limpias y descentralizadas. ¿Qué, exactamente, nos traería esta versión de reconstrucción?

  • Una resiliencia fortalecida: Como vimos con este huracán, Puerto Rico entero quedó a oscuras dado a que la gran mayoría dependemos de un solo sistema que, en sí, depende de casi un solo recurso. El 98 por ciento de la energía de Puerto Rico es generada de combustibles fósiles. Depender de un sistema centralizado o de una sola fuente de energía nos hace más vulnerables al enfrentar un desastre natural o hasta un apagón.
     
     Además, los sistemas centralizados de energía son menos eficientes. Se estima que anualmente se pierde un 5 por ciento en la transmisión y distribución de electricidad. La energía renovable, como los paneles solares, evitarían esto porque generan electricidad cerca de o en el punto de consumo. También, pueden aislarse del sistema central y continuar proveyendo electricidad durante y después de un evento como María.
  • Mejor calidad de nuestro aire y agua: El quemar combustibles fósiles empeora directamente la calidad del aire a nivel local y regional. En Guayama, Humacao y Peñuelas, dónde los residuos de cenizas de carbón de la compañía AES son producidos y depositados al descubierto, los metales pesados y otras sustancias tóxicas emitidas exceden los criterios federales de seguridad para la salud. Éstas pueden causar condiciones respiratorias, como asma y bronquitis, contaminar el agua. Todo esto causado por una planta de carbón que genera a meras un 15 por ciento de nuestra energía.
  • Lucha ante el cambio climático: A pesar de que el cambio climático no se puede atribuir directamente a la creación de un huracán, sí se puede atribuir al hecho de que amplificará su frecuencia e intensidad. Mientras continuemos quemando combustibles fósiles, seguiremos añadiendo dióxido de carbono y otros gases de invernadero a la atmósfera, aumentando la temperatura aún más del 1.1 grado Celsius que ya hemos contribuido. Océanos más cálidos, por su parte, proveen más energía para que un huracán se torne más fuerte. 
     
    Puerto Rico no es ajeno a las consecuencias del cambio climático. Actualmente somos vulnerables a un aumento del nivel del mar de medio pie y podríamos ver un total de casi 2 pies para al año 2060. La erosión costera es otro problema que ya enfrentamos a causa del aumento del nivel del mar. Secciones en el municipio de Loíza se han deslizado y caído en el mar, dejando un risco de 5–7 pies.
  • Una economía estimulada: Una economía fuerte energizada por fuentes de energía limpia no es algo distante en el futuro. Hoy, más del doble de estadounidenses trabajan en energía limpia que en combustibles fósiles. Este mercado ha crecido un 29 por ciento en sólo cinco años y ahora vale $200 mil millones
     
     Y en Puerto Rico tenemos energía renovable y limpia en abundancia. La radiación solar en Puerto Rico es más de 1900 kWh/m2 al año. En Alemania, en comparación, es un poco más de 1000 kWh/m2 al año. Con menos radiación directa del sol que en Puerto Rico, Alemania ha logrado convertirse en el país que más genera energía solar. Puerto Rico tiene todas las herramientas –recursos naturales, ingenuidad humana, esperanzas– para convertirse en un líder en este mercado.

Como salió a relucir en las noticias, Puerto Rico tiene casos exitosos de integrar energía renovable, limpia y descentralizada al sistema. En Barranquitas, el horticultor Héctor Santiago invirtió $300,000 en 244 paneles solares para alimentar su vivero de flores y extraer agua para irrigar las plantas. El resultado fue un vivero que pudo comenzar a operar mucho antes que otros negocios.

Por supuesto, cualquier transformación a este nivel requiere un balance, pues como hemos visto y vivido, reconstruir después de un huracán no es un transcurso linear. El huracán dura unas horas; los efectos –inundaciones, deslices, escasos recursos– meses; la reconstrucción, años y décadas. Por lo tanto, planificar para el presente y para el futuro debe ser una tarea equilibrada. Antes que todo, la energía y todas las necesidades básicas deben ser restauradas inmediatamente para todos los puertorriqueños. Ese proceso no debe ser impedido. Sin embargo, no dejemos que nos impida pensar a largo plazo y ejecutar soluciones que ralenticen la velocidad del cambio climático y que transformen nuestra resiliencia actual para así tener control autónomo sobre un futuro incierto. No perderemos nada y a cambio nos hará a nosotros y a nuestra economía más fuertes y resistentes.

Antes de abrir nuestras puertas a cualquier propuesta, nos toca a nosotros los puertorriqueños definir cómo queremos que se traduzca nuestra visión de una resiliencia transformativa para así asegurar que la equidad, justicia y el bienestar de todos los puertorriqueños sean priorizados.


Gabriela Zayas del Rio

Gabriela Zayas del Rio es analista científica para el Fondo de la Defensa Ambiental (EDF, por sus siglas en inglés), dónde trabaja en proyectos que abarcan temas muy diversos. Éstos incluyen: investigar las mejores maneras de medir la calidad del aire a nivel local, expandir la industria de la energía limpia para todos y combatir el cambio climático desde el sector agrícola. Para todos sus proyectos, Gabriela analiza estos temas desde un ángulo de justicia ambiental.

Gabriela ha recibido dos becas de la Fundación Nacional de la Ciencia (NSF, por sus siglas en inglés) por completar un programa de pregrado en investigación científica de la Universidad Western Washington y por presentar su investigación en la conferencia anual de la Asociación para las Ciencias de Limnología y Oceanografía.